Ricardo Ávila
Editorial

La lista es inmensa

Durante los debates en Davos, fue imposible pasar por alto que los desafíos de América Latina parecen ser los mismos de siempre.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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POR:
Ricardo Ávila
enero 18 de 2017
2017-01-18 09:28 p.m.
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Este miércoles, que el tema de América Latina logró tener alguna visibilidad durante los debates que se escenificaron en Davos, fue imposible pasar por alto que los desafíos de la región parecen ser los mismos de siempre. Muchas de esas máculas se vieron disimuladas por cuenta de la bonanza de precios de los productos básicos, pero ahora que las ‘vacas gordas’ terminaron, vuelve a quedar en evidencia que la lista de tareas pendientes es inmensa.

Pero más deprimente todavía es que hay temas adicionales, como lo señalaron en varias intervenciones Moisés Naím y Ricardo Hausmann, quienes, aparte de ser venezolanos, comparten la distinción de ser analistas particularmente agudos sobre lo que pasa del Río Grande hacia abajo. Los puntos son varios e incluyen el deterioro de la democracia que, en algunos casos, se ha convertido un parapeto para disimular a gobiernos autoritarios como el de Nicolás Maduro, pero hay tres que merecen atención especial.

El primero es la violencia y la inseguridad, que se ubican entre las grandes preocupaciones de los ciudadanos. Basta recordar que con solo el 8 por ciento de la población mundial, América Latina es responsable de 31 por ciento de los asesinatos que ocurren en el mundo. San Pedro Sula, en Honduras, o Caracas, se encuentran en la lista de las cinco urbes más peligrosas del planeta.

Colombia se ve ahora menos mal en las clasificaciones, después de llegar a encabezarlas. De acuerdo con el Ministerio de Defensa, el 2016 se cerró con cerca de 12.200 homicidios, lo cual da una tasa de 24,9 por cada 100.000 habitantes. Dicho guarismo, sin embargo, está por encima del promedio regional y más que triplica el global. Aunque el fin del conflicto con las Farc es una buena noticia, la reducción en muertes violentas es relativamente menor, pues equivale a menos del 5 por ciento del total. El crimen común y la mezcla de venganzas personales y riñas son las principales responsables de que nuestros números sean inaceptables a los ojos del mundo civilizado.

El segundo punto que vale la pena tener en cuenta es la situación de las ciudades. Desde hace rato, los académicos reconocen que esta parte del hemisferio muestra índices de urbanización equiparables a los de Estados Unidos, en donde ocho de cada diez personas viven en las cabeceras municipales. Sobre el papel esa es una ventaja, especialmente cuando se miran los desafíos de Asia y África a la hora de incorporar los migrantes que llegan del campo.

"Los puntos son varios, pero la violencia y la inseguridad, la movilidad, así como la incapacidad para desarrollar una buena oferta exportable, merecen atención especial".

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Lamentablemente, la calidad de vida dista de ser la mejor. Un ejemplo de ello es la movilidad, que es uno de los grandes dolores de cabeza, ya sea en ciudad de México, Lima o Bogotá, por mencionar tres casos emblemáticos. Los cuellos de botella en ese frente se suman a la falta de planeación del crecimiento espacial, la escasez de espacios verdes, la mala disposición de las basuras, el deterioro de la calidad del aire, o la presencia del delito en todas sus manifestaciones.

Un tercer elemento está relacionado con la incapacidad de desarrollar una buena oferta exportable. No hay duda de que hoy en día hay un abanico de productos más grande que en el pasado, y que en ciertos casos se ha logrado conquistar mercados importantes. Sin embargo, cuando se excluye a México de las cuentas, queda en claro que aún somos vendedores de bienes primarios, la mayoría de ellos con escaso o ningún grado de transformación. Colombia es una clara demostración de esa realidad, con casi tres cuartas partes de su facturación concentrada en petróleo, carbón, café y oro.

Los puntos mencionados dejan en claro que los desafíos son inmensos y exigen una labor más eficaz por parte los gobiernos, tanto del orden nacional, como regional y local.
Pero quizás más inquietante es que la cantidad de pendientes no disminuye con el tiempo, sino que aumenta. Tanto como las inquietudes con respecto a una región cuyas falencias son ahora más notorias que antes.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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