Ricardo Ávila
Editorial

La realidad se impone

La revisión de la cifra oficial de crecimiento de la economía es la consecuencia de un desempeño inferior
a las expectativas.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
agosto 29 de 2016
2016-08-29 09:48 p.m.
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No hay duda de que los analistas recibieron con desilusión el reporte entregado por el Dane, con respecto al comportamiento de la economía colombiana a lo largo del segundo trimestre del 2016. Y es que si bien había conciencia de que la desaceleración podía ser fuerte, las apuestas hablaban de un 2,2 por ciento, que resultó ser optimista frente al 2 por ciento de las estadísticas oficiales.

Tras lo sucedido, la tasa de incremento del Producto Interno Bruto durante el primer semestre del año quedó en 2,3 por ciento. Ello hacía muy improbable que se consiguiera la meta oficial original de 3 por ciento, pues la mitad actual del calendario tendría que mostrar un vigor inusitado, y eso sin tener en cuenta el golpe que significó el paro camionero, cuya magnitud se sintió sobre todo en julio, con repercusiones en la actividad manufacturera, las ventas de los almacenes y la producción de alimentos.

Para no entrar en debates abstractos sobre lo que puede ser y lo que no, vale la pena mirar las proyecciones del Ministerio de Hacienda contenidas en el Marco Fiscal de Mediano Plazo y compararlas con lo que sucedió entre enero y junio. El desfase en ciertos casos es evidente, por lo cual lo más sensato era aceptar que ya no llegaremos al objetivo inicial y que es necesario ajustar cálculos, como los comprendidos en el proyecto de presupuesto nacional del 2017. Ahora, el propósito quedó en 2,5 por ciento, que tampoco será fácil de conseguir, dado el contexto adverso en el que nos movemos.

Son varias las ramas en las que hay desfases notorios. Por ejemplo, la industria se consolidó como el sector líder de la economía, pero su expansión del 5,4 por ciento está distante del 8 por ciento esperado inicialmente para el ejercicio completo. No hay duda de que Reficar influyó positivamente sobre las cifras, y que otros segmentos fabriles están en negro, pero quizás los pronósticos elaborados pecaron de optimistas.

Igualmente, hay un importante ‘descache’ en lo que atañe al suministro de electricidad, gas y agua, que en lugar de aumentar al 3,3 por ciento lo hace apenas al 1. No obstante, es mayor el efecto de la pobre dinámica del comercio y el transporte, que en vez de avanzar al 2,6 por ciento cada uno, lo hacen al 2 y al 1 por ciento, respectivamente.

Por otro lado, la minería y el sector financiero van, más o menos, en línea con lo esperado en un comienzo. La primera está en rojo por cuenta del descenso en el bombeo de petróleo, y la segunda, progresa de forma saludable. Lástima es que, en ambos casos, hay más nubarrones que antes, pues la explotación del crudo se redujo de manera notoria en julio, mientras que la calidad de la cartera da muestras iniciales de deterioro.

Tal vez el mayor desfase lo constituyen las obras civiles de las que tanto se esperaba, debido al inicio de las obras en el programa de concesiones viales de cuarta generación. El tiempo que tomó hacer los cierres financieros condujo a un reajuste de los cronogramas, por lo cual los encadenamientos anhelados no serán realidad este año.
Afortunadamente, las edificaciones enmendaron la plana de la construcción, si bien queda la duda de lo que pueda pasar en estos meses.

Así las cosas, la principal esperanza con respecto a cierta reactivación descansa en la agricultura, que debería beneficiarse de una normalización del clima. El aumento en las siembras de arroz y maíz amarillo tendría que combinarse con la recuperación de la caña de azúcar y las buenas cosechas de papa, frutas y legumbres.

Sin embargo, si una golondrina no hace verano, un renglón por sí solo tampoco hace una diferencia. En tal sentido, hicieron bien las autoridades en revisar hacia abajo sus expectativas de crecimiento, aunque la incógnita sobre cuándo van a volver a soplar los vientos a favor, sigue sin respuesta. Y si las cosas continúan así, habrá que esperar hasta el año que viene. Por lo menos.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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