Ricardo Ávila
Editorial

La suerte de otro vecino

El principal reto para el próximo presidente de Ecuador es sobreponerse a la crisis económica que golpea a este país.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
febrero 15 de 2017
2017-02-15 08:43 p.m.
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periódica, fue una despedida amable. Así podría describirse el encuentro que sostuvieron ayer en Guayaquil los presidentes de Ecuador y Colombia, Rafael Correa y Juan Manuel Santos, con ocasión de la quinta reunión del gabinete binacional que le pasa revista a los asuntos entre los dos países.

La cordialidad volvió a hacerse presente en esta oportunidad, demostrando que la época del enfriamiento en las relaciones diplomáticas quedó atrás. El apoyo de Quito, al servir como sede de las conversaciones formales entre el Gobierno colombiano y el Eln, que comenzaron hace pocos días, generó muestras de agradecimiento de parte de los venidos de Bogotá.

Y aunque seguramente ese respaldo continuará, queda la duda de lo que va a traer el futuro. El motivo es que el próximo domingo, el pueblo ecuatoriano acudirá a las urnas con el fin de escoger al sucesor de Correa, quien, tras diez años de mandato, se apresta para dejar el cargo el próximo 24 de mayo.

De acuerdo con las encuestas, la continuidad debería imponerse. El exvicepresidente Lenín Moreno representa al movimiento Alianza País, el mismo que parece dominar con relativa comodidad la política ecuatoriana.

'Colombia debe observar de cerca
la salud de un mercado que en
el 2016 nos compró unos 1.200 millones de dólares'

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Con un estilo mucho menos confrontacional que el de su exjefe y mentor, este licenciado en administración pública, de 63 años, que quedó parapléjico hace década y media tras un intento de atraco, ha tratado de demostrar que tiene las capacidades para instalarse en el Palacio de Carondelet. No obstante, aparte del cansancio de los votantes, su principal reto es sobreponerse a la crisis económica que golpea la popularidad de la administración saliente.

Las cifras hablan por sí solas. El año pasado el Producto Interno Bruto ecuatoriano sufrió una contracción y todo indica que este año experimentaría una caída del 2,7 por ciento, de acuerdo con el Fondo Monetario. La causa principal del retroceso es el desplome en los precios del petróleo, clave en las exportaciones y los ingresos fiscales, aunque el terremoto que sufrió la Costa Pacífica de la nación vecina, en abril pasado, tuvo responsabilidad.

Si bien las cotizaciones del crudo se han recuperado, el repunte no es suficiente. No solo el equipaje que viene de atrás es pesado, sino que en una economía dolarizada no existe la válvula de escape de la devaluación. Para mantener a la moneda estadounidense como unidad de cambio, no hay más opción que apretarse el cinturón, algo que afecta el curso normal de las actividades, especialmente en un país en donde el gasto público llegó a representar el 43 por ciento del PIB.

Sobre el papel, lo lógico es que Ecuador regresara al sucre. El problema es que propios y extraños saben que habría un empobrecimiento general al salir de la divisa, con posibilidades de volver a caer en las redes de la hiperinflación. El descontento sería de tal magnitud, que cualquiera que juegue con la idea se estaría suicidando, en términos políticos.

Moreno sabe que no cuenta con ningún as en su baraja, así haga promesas de campaña que van a ser imposibles de cumplir. La inquietud es que el público le dé la espalda, especialmente si no logra los votos necesarios para evitar una segunda vuelta, que tendría lugar el 2 de abril. Aunque la oposición está fraccionada, podría hacer frente común por cuenta de su animosidad hacia Correa. El escándalo relacionado con los sobornos de Odebrecht tampoco ayuda, pues los pagos irregulares salpicarían a más de un dirigente.

Tales elementos deben ser observados de cerca por Colombia. Primero, está la salud de un mercado que en el 2016 nos compró 1.200 millones de dólares. A lo anterior se suma la suerte de miles de compatriotas que viven al sur de la frontera y la estabilidad de la zona limítrofe, afectada por la presencia de las mafias del narcotráfico. Esos temas formarán parte de la agenda del gabinete binacional, más allá de que quien lo presida del lado ecuatoriano sea el sucesor que quiere Rafael Correa, o no.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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