Ricardo Ávila
Editorial

La tarea está definida

El informe anual de competitividad es la hoja de ruta que el país necesita para avanzar en un tema clave, sobre todo para progresar.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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POR:
Ricardo Ávila
noviembre 10 de 2016
2016-11-10 08:52 p.m.
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Diez años después de que el país se puso la meta de llegar a ser uno de los tres más competitivos de América Latina en el 2032, todavía seguimos en el quinto lugar. Así quedó claro el miércoles cuando el Consejo Privado de Competitividad (CPC) realizó el lanzamiento de su informe anual en el que presenta un balance al respecto y formula recomendaciones sobre 16 temas en los que Colombia debe avanzar decididamente si desea subir en las clasificaciones regionales y cumplir con el propósito hecho en el 2006.

No hay duda de que algo se ha hecho desde aquel entonces. Los principales logros han estado relacionados con una mayor eficiencia del Estado, gracias a la unificación de cerca de 10.000 normas en 21 decretos únicos; la creación de 2,4 millones de empleos formales, habida cuenta de la reducción de los costos laborales no salariales y la creación del formulario conocido como Pila; la mejora de las condiciones macroeconómicas, propiciada por la adopción de la regla fiscal y los mayores niveles de inversión; y el incremento de la cobertura en educación superior, que pasó del 39 al 47 por ciento. En infraestructura, emprendimiento e innovación, también se han dado pasos importantes.

El informe anual de competitividad es la hoja de ruta que el país necesita para avanzar en un tema clave, sobre todo para progresar.

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Sin embargo, persisten retos enormes que, de no superarse, impedirán que las empresas sean más productivas, y que los colombianos alcancen mayores niveles de bienestar en el mediano y largo plazo. Estos desafíos se concentran fundamentalmente en las condiciones básicas para la competitividad: aquellas características mínimas con las que debe contar una economía si desea que sus empresas consigan más con los mismos recursos y puedan desempeñarse exitosamente en los mercados
internacionales.

En concreto, el país debe mejorar en materia institucional, pues los costos de la seguridad, la malversación de fondos públicos, la excesiva carga regulatoria y la ineficiencia de la justicia, hacen que Colombia sea comparable con naciones como Pakistán o Nigeria, según se desprende del reporte hecho por el Foro Económico Mundial.

También se requiere un mayor esfuerzo en infraestructura, transporte y logística. Hoy, el 72 por ciento de la carga en el país es llevada por carretera, a pesar de que es el modo más costoso. Además, la edad del parque automotor es la segunda peor de América Latina, y el bajo desempeño operativo hace que solo el 58 por ciento de los pedidos lleguen en buen estado a su destino.

Romper los cuellos de botella exige dedicación, valor político y liderazgo, pero cruzarse de brazos no es una buena opción.

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Por otro lado, en materia educativa, resulta increíble que, tras enormes esfuerzos presupuestales, 16 de cada 100 niños que deberían estar cursando la enseñanza básica, no están escolarizados. Además, 60 por ciento de los matriculados en primer grado, no logra graduarse de educación media. Para completar, 47 por ciento de los empresarios reportan dificultades al momento de cubrir vacantes, debido a la baja pertinencia y calidad de los programas de educación terciaria.

Si el país lograra mejorar en sus condiciones básicas, podría convertirse en poco tiempo en el segundo más competitivo de Latinoamérica, después de Chile. Para hacer esto, el Informe del CPC presenta una serie de recomendaciones que apuntan a solucionar los cuellos de botella existentes, y que requieren de la participación conjunta y decidida de los sectores público y empresarial, pues es imposible pensar en tener una nación más adelantada sin la articulación de ambas partes.

Si además de mejorar en las condiciones básicas, las compañías realizan mayores inversiones en innovación, y si el Gobierno propicia mercados más eficientes y menos distorsionados, Colombia lograría llegar al anhelado primer lugar. Romper los cuellos de botella exige dedicación, liderazgo y valor político. Más de una píldora será difícil de tragar, pero vale la pena tener en cuenta que cruzarse de brazos no es una opción. El informe del CPC es una excelente hoja de ruta. La pregunta de fondo es si somos capaces de seguirla.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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