Ricardo Ávila

Con licencia para crecer

El ramo edificador rompió sus marcas históricas en lo que hace a permisos de construcción.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
mayo 19 de 2011
2011-05-19 02:58 a.m.
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 Ha pasado desapercibida la noticia dada por el Dane, según la cual el área aprobada mediante licencias de construcción tuvo en el país un aumento de 79 por ciento en marzo.

De acuerdo con la información, los permisos para nuevas edificaciones ascendieron a cerca de 2,2 millones de metros cuadrados, lo cual constituye el dato más alto en la historia para ese periodo. Más aun, el acumulado de los pasados 12 meses llegó a casi 20 millones de metros cuadrados, un récord que supera el que se había establecido en octubre del 2007.

Semejante comportamiento confirma una aceleración que empezó hace unos meses, pero que gana más velocidad.

Y es que en buena parte del país la marcha de la economía ha generado un despertar del negocio de la finca raíz. Indudablemente, el principal motor es el de la vivienda, que aporta tres cuartas partes de la actividad.

Pero también en otras áreas como las destinadas a comercio, hoteles y oficinas se nota un repunte muy importante. Ante lo sucedido, no faltará quien diga que no es el momento de empezar a celebrar, pues una cosa es lograr las autorizaciones y otra comenzar los proyectos.

Y aunque esa afirmación es cierta, también lo es que existe una altísima correlación entre las primeras y los segundos. De hecho, las señales comienzan a mostrar que hay un impacto tangible que se está sintiendo tanto sobre la industria del ramo como sobre el empleo.

Un caso típico es el de la producción de cemento, cuyos determinantes son las edificaciones y las obras públicas. Pues bien, en marzo esta superó por primera vez el millón de toneladas, con un avance del 23 por ciento frente a igual periodo del 2010. Si bien el acumulado del primer trimestre muestra una progresión más moderada de “apenas” el 12 por ciento, los conocedores del negocio sostienen que las cosas van muy bien.

Las buenas expectativas se afianzan en las promesas gubernamentales de impulsar la construcción de un millón de viviendas en el cuatrienio y acelerar el desarrollo de la red vial. Incluso la fuerte ola invernal es una oportunidad pues la reconstrucción de casas, puentes y carreteras –alentada por mayores fondos públicos– contribuirá todavía más a las posibilidades sectoriales.

Tales elementos han llevado a los analistas a predecir que el aumento en el Producto Interno Bruto de la construcción podría acercarse al 10 por ciento en términos reales, con lo cual se convertiría en uno de los renglones líderes de la economía. Pero para que esa buena impresión se confirme –particularmente en la actividad edificadora– es indispensable que se mantengan ciertas condiciones en lo que hace a precios, expectativas, facilidades de financiación y tasas de interés.

En tal sentido, han vuelto a observarse las características propias de un ciclo expansivo, como son la elevación de las cotizaciones del metro cuadrado en los diferentes segmentos.

Aunque el peligro de alzas súbitas es la creación de burbujas especulativas, un elemento favorable es que la oferta seguirá vigorosa, si se tienen en cuenta la importante cantidad de unidades que deben entrar al mercado. En otros frentes, a su vez, el panorama se ve tranquilo, pues la demanda interna va bien y los bancos tienen dinero para prestar.

Esos augurios positivos no quieren decir que el camino esté despejado del todo. Por ejemplo, la vivienda de interés social necesita mayores estímulos, por lo cual es una buena noticia que un proyecto de ley que busca promover el suelo urbanizable siga avanzando en el Congreso.

Al mismo tiempo, hay que esperar que el cambio en las administraciones locales no afecte la marcha de varios macroproyectos en marcha. Tales advertencias, sin embargo, no empañan el porvenir de un área que, al parecer, tiene ahora licencia de sobra para seguir creciendo.

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