Ricardo Ávila
Editorial

Liderar, más allá de la crisis

Las acciones coordinadas del Gobierno que han aparecido en momentos de calamidad, deberían aplicarse a otros retos que enfrenta el país.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
abril 04 de 2017
2017-04-04 08:21 p.m.
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Hay emergencias que aparte de ser lamentables y enlutar a un país entero, permiten medir la capacidad de los gobiernos de turno para enfrentarlas. Así pasa en la presente coyuntura con la tragedia de Mocoa, en la cual el Gobierno se puso al frente del manejo de la emergencia, la cual no solo incluye la identificación de las víctimas o el apoyo a los damnificados, sino la propia rehabilitación de la capital del Putumayo.

A pesar de que faltan meses antes de que la normalidad retorne al devastado municipio y más para que se entreguen todas las obras pendientes, por ahora la administración Santos está respondiendo. El mandatario ha hecho presencia en el lugar de los hechos, metiendo los pies en el barro, literalmente hablando.

En contraste con la imagen de persona fría y distante, el Presidente mostró a la vez compasión y liderazgo y puso a trabajar al gabinete de manera coordinada. La declaratoria de la emergencia económica y social fue bien recibida, al igual que la designación del Ministro de Defensa como gerente de la reconstrucción de la ciudad.
Tales actitudes no solo sirven para darle rumbo al país, sino que generan certidumbre en medio de la confusión. Una vez más, Santos vuelve a demostrar que es mucho mejor a la hora de manejar las crisis que de lidiar con los desafíos cotidianos del cargo.

'La coyuntura actual es compleja, y el presidente Santos debe tomar decisiones contundentes en el corto tiempo que le queda de mandato'

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Hace poco más de un año, la Casa de Nariño impulsó una verdadera cruzada nacional para lograr un ahorro de energía que espantara el fantasma del apagón que en ese momento se asomaba. La capacidad de tomar las riendas recordó el manejo que se le dio a la ola invernal de finales del 2010, que afectó la vida de cientos de miles de personas.

Así es como debería suceder usualmente. No obstante, este tipo de acción conjunta aparece solo en momentos de calamidad. Por lo tanto, no está de más señalar que el Gobierno debería utilizar el esquema de gestión ensayado y aplicarlo a otros retos, en los que también debe estar a la altura.

Existen modelos de gerencia pública en varios países que buscan poner de acuerdo al gabinete para que opere como un equipo, y logre resultados de forma permanente en vez de actuar de manera reactiva. Un buen caso es el de Malasia, donde el Primer Ministro estableció en 2009 una unidad de desempeño conocida como Performance Management Delivery Unit o Pemandu, con el mandato de supervisar el programa de transformación económica. Dicho esquema logró reducir en 26 por ciento la dependencia del tigre asiático en petróleo y gas, en tan solo cinco años.

Esquemas como este deberían ponerse en marcha cuanto antes, siempre bajo la férula de la Presidencia. La marcha del programa de infraestructura, el seguimiento del sistema de salud o las estrategias relacionadas con el posconflicto, son ejemplos de asuntos en los cuales se necesita que diferentes carteras hablen y tiren para el mismo lado. No menos importante es el reto de sacar adelante iniciativas agroindustriales que necesiten bienes públicos diversos y generen empleo de forma masiva en el campo, una necesidad fundamental para afianzar la paz en las zonas rurales.

El modelo también ayudaría a tener planes de largo plazo para prever riesgos y concretar oportunidades. Por ejemplo, habría podido hacer ver que el Putumayo se encuentra desde 2013 en las últimas posiciones de sostenibilidad ambiental en el Índice Departamental de Competitividad del Consejo Privado de Competitividad y la Universidad del Rosario.

Por tal razón, la única utilidad que puede resultar de lo ocurrido en Mocoa es empezar a hacer las cosas de manera diferente. Eso incluye no solo que mandatarios regionales y locales tomen las advertencias en serio, sino que el propio Juan Manuel Santos entienda que eso de delegar tanto no le ha salido bien. Por ese motivo, necesita liderar, así de vez en cuando tenga que embarrarse los pies.

Ricardo Ávila Pinto
Director de Portafolio
ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto

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