Ricardo Ávila

Por la línea de la prudencia

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
julio 29 de 2013
2013-07-29 03:41 a.m.
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Tradicionalmente, los gobiernos manejan sus finanzas con prudencia durante la mayor parte de su periodo y tienden a ‘raspar la olla’ al final, con ocasión del año electoral, cuando se asignan partidas con el fin de influir en el ánimo de los congresistas cercanos al Ejecutivo y de los propios votantes. Pero en el caso de Colombia, esa regla no escrita dejará de operar en el 2014.

Así quedó demostrado el viernes pasado, cuando el Ministro de Hacienda radicó en el Capitolio el proyecto de presupuesto general de la nación. Si bien el monto total asciende a una cifra sin precedentes de 199,9 billones de pesos –que equivale a un incremento del 5,8 por ciento–, lo que llama la atención es que el monto para inversión baja frente al del 2013, de 43,8 a 40,6 billones de pesos.

Por cuenta de esa situación un número importante de áreas sufrieron un tijeretazo considerable, como agricultura, transporte, cultura y deportes, entre otras. Es de imaginar que en el seno del gabinete más de uno está descontento ante recortes que, tal como pasa en estas situaciones, fueron más impuestos que negociados.

Sin embargo, si hay funcionarios tozudos, las restricciones fiscales son más tercas aún. Y lo que estas revelan es que el margen de maniobra del gasto público va a ser menor ahora, por cuenta de un par de circunstancias sobre las cuales la administración Santos no tiene ahora mucho control.

La primera de ellas es el aumento en las partidas destinadas a pensiones. Es bien conocido que el sistema de seguridad social se encuentra desfinanciado y que para pagarles a los jubilados, el Estado tiene que ‘echarse la mano al dril’. Dicho aporte será el próximo año de 31,8 billones de pesos, casi 6 billones más que ahora.

Irónicamente, el esfuerzo de poner la casa en orden por parte de Colpensiones resultará en mayores reconocimientos, aparte de lo que viene de atrás. No obstante, es llamativo que a este rubro se le destine más dinero que a educación o defensa y seguridad, algo que seguirá siendo la constante durante lo que queda de la década.

Por otro lado, los ingresos gubernamentales se van a ver golpeados en unos 3 billones de pesos por cuenta de la reducción en el gravamen a los movimientos financieros, que pasa del cuatro al dos por mil, el próximo primero de enero. Aunque justificada desde el punto de vista técnico, la rebaja relativa en los recaudos obliga a apretarse el cinturón.

Ante esas realidades, es obvio que el Gobierno podía haber escogido la opción de elevar un poco el déficit fiscal, que se encuentra en niveles manejables. Sin embargo, en vez de caer en la tentación, la Casa de Nariño prefirió jugarse la carta de la responsabilidad, con lo cual el faltante en el sector central tendrá una caída, junto al peso de la deuda pública. Esa es una muestra no solo de seriedad, sino de valor, teniendo en cuenta las circunstancias políticas.

Aun así, es de esperar que los supuestos utilizados y la destinación de partidas específicas sean examinadas por el Congreso. Aunque seguramente habrá presión de los parlamentarios para hacer adiciones aquí y rebajas allá, el criterio de mantener la rienda corta debe continuar. De especial importancia es evitar que los ministros que quedaron descontentos con sus asignaciones se encarguen de torpedear los parámetros definidos, lo cual implicará más supervisión por parte de la Presidencia.

En cambio, vale la pena que los congresistas miren de cerca el presupuesto de ingresos, a la luz de los cambios tributarios y la desaceleración de la economía, elementos que impactan los recaudos. Si después de tal examen se concluye que vale la pena darle otra vuelta al torniquete, así sea, pues, a pesar de todo, Juan Manuel Santos ha tenido mucho más margen que sus antecesores a la hora de gastar, siendo su lunar no la largueza en los cálculos, sino la capacidad de ejecución. Con que cumpla lo propuesto, es suficiente.
Ricardo Ávila P.
ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

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