Ricardo Ávila

La línea de la prudencia

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
septiembre 17 de 2013
2013-09-17 03:03 a.m.
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No es usual que en un país que se precia de tener un Banco de la República con un alto grado de independencia, el Presidente de turno le envíe mensajes públicos a la entidad, en lugar de hacerlo a través del Ministro de Hacienda que, al fin de cuentas, es quien encabeza su junta directiva.

Menos común todavía es que el mandatario sostenga que un instrumento clave en la lucha contra la revaluación del peso frente al dólar podría hacer una pausa, cuando se tiene en cuenta que ese ha sido el gran dolor de cabeza del sector productivo durante más de un lustro.

Por tal razón, quienes se precian de leer entre líneas trataron de interpretar lo dicho por Juan Manuel Santos a una agencia de noticias ayer, cuando sugirió que el Emisor debería hacer un alto en su programa de aumento de divisas a finales del presente mes.

Como es sabido, la institución ha comprado entre 20 y 35 millones de dólares diarios con el fin de estimular la demanda en el mercado cambiario y, de paso, incrementar el nivel de las reservas internacionales.

Dicha política ha tenido resultados. Entre el año pasado y lo que va del actual se han adquirido cerca de 11.000 millones de dólares, que no es una cifra menor.

Si bien hay especialistas que habrían preferido un volumen aún más alto, es imposible argumentar que no se ha hecho nada, como lo muestra el saldo de 42.092 millones de dólares de las reservas a finales de agosto.

Tampoco es posible afirmar que la estrategia no ha tenido costo. Quien lo crea no tiene más que observar el balance del Banco de la República, cuyas pérdidas ascendieron a 340.500 millones en el 2012, y en el presente ejercicio podrían llegar a 1,65 billones de pesos, lo cual exigirá recursos del Presupuesto Nacional para enjugar el saldo en rojo.

Pero, en principio, todo parecía justificado a cambio de que el peso dejara de tener el mismo nivel registrado a mediados de 1999 cuando las circunstancias del país eran muy distintas a las actuales.

Entre los propósitos del plan de reactivación presentado por la administración Santos, a mediados de abril, se habló de la necesidad de una devaluación como mecanismo para aliviar la dura realidad de la industria y la agricultura.

Fue en ese momento que se acuñó el término de “dólar Cárdenas” en alusión al Minhacienda, quien dijo que vería con buenos ojos si el billete verde se acercaba a los 1.950 pesos.

Ese precio fue alcanzado al comenzar septiembre, con una importante ayuda de afuera. Y es que por cuenta del anunciado fin de la política de inyectarle liquidez a la economía estadounidense por parte del Banco de la Reserva Federal, existe la expectativa de que las tasas de interés internacionales deberían aumentar.

La variación prevista en las rentabilidades de diversos activos se ha sentido sobre las monedas de los países emergentes, como la colombiana. Incluso con la tasa representativa del mercado que rige para hoy, de 1.917 pesos por dólar, el retroceso ha sido del 8,4 por ciento.

Ante el giro que ha dado el viento, la petición presidencial tiene lógica. Bajo el punto de vista de la Casa de Nariño, no vale la pena seguir remando si la barca de la depreciación va en favor de la corriente y menos cuando moverse sale tan costoso.

Sin embargo, todavía está pendiente la definición de cuál es el punto ideal para el dólar. Por ejemplo, el codirector del Emisor, Carlos Gustavo Cano, sostiene que el equilibrio debería estar en un nivel superior a los 2.000 pesos.

Como si eso fuera poco, hay quienes creen que no estaría de más subir las reservas un poco más, sobre todo cuando se analizan los riesgos que tiene el país, que, según The Economist, no son pocos.

La publicación afirma que Colombia es una de las naciones más vulnerables del planeta a una repentina sequía de capitales. Ante veredictos como ese, tal vez lo prudente sería seguir comprando dólares que pueden ser muy necesarios en un futuro no tan lejano.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

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