Ricardo Ávila
Editorial

Lo bueno y lo malo

A Colombia no le va mal en el informe del Doing Business, pero eso no quiere decir que estamos bien en todos los aspectos vistos

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
octubre 25 de 2016
2016-10-25 10:41 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

A Colombia, usualmente, no le va bien en las mediciones internacionales. Si el tema es la calidad de la educación, ocupamos la parte baja de la tabla, algo que también nos ocurre si la comparación pasa por la infraestructura o la percepción de corrupción. Incluso en el Índice Global de Competitividad que elabora el Foro Económico Mundial y mide múltiples aspectos, ocupamos en la versión más reciente el puesto 61 entre 138 naciones.

Quizás por ello es destacable que, al menos en un reporte, estamos mejor que el 73 por ciento de los países del planeta. Así sucede con el Doing Business que elabora el Banco Mundial, dado a conocer ayer y en el que nos ubicamos en el número 53 entre 190 economías analizadas. En América Latina apenas somos superados por México, mientras que otros que antes se veían muy bien –como Chile–, se descolgaron en la tabla.

Las razones de que nos vaya relativamente bien se concentran en un par de temas.

En lo que atañe a la facilidad para obtener un crédito por parte de una empresa, somos segundos a nivel global. Puede ser que más de uno opine lo contrario, pero la entidad multilateral dice que aquí existen menos cuellos de botella que en otras latitudes, comenzando por un buen sistema de información sobre la calidad de los deudores.

El segundo punto por el que nos destacamos en el estudio tiene que ver con la protección a los inversionistas minoritarios en una compañía, algo que pasa por los derechos de los accionistas y las responsabilidades de los integrantes de una junta directiva.

El marco legal existente hace que estemos en el lugar 13 en esta clasificación.
Tampoco debería pasar desapercibido que Colombia se ve comparativamente bien en lo que concierne a resolver un problema de insolvencia, pues el marco legal parece funcionar, ya sea a la hora de encontrar salidas para un problema temporal de fondos, o proceder a la liquidación de un negocio.

Igualmente, es favorable la clasificación –lugar 34– en lo correspondiente a obtener un permiso de construcción, algo que involucra una decena de procedimientos y 73 días en promedio.

Por otra parte, hay que reconocer que la gran mejoría en la presente oportunidad es atribuible a las reformas que hicieron aún más fácil constituir una sociedad y empezar a operar. En este terreno, la mayoría de los países han hecho esfuerzos significativas, por lo cual los seis trámites exigidos y los nueve días que estos duran, nos ubican en el puesto 61 de la muestra.

La otra cara de la moneda muestra aquello en lo que estamos realmente mal. La lista comienza con hacer efectivo un contrato, pues somos los 174 en el mundo.

Los motivos principales de tan pobre calificación es que el tiempo promedio de un proceso judicial asciende a 1.288 días y el costo asociado al mismo se puede llevar casi el 46 por ciento de lo reclamado. Para aquellos que sufren la ineficiencia del sistema de justicia, estar tan mal ubicados frente a los demás no constituye sorpresa alguna.

Un segundo elemento, de moda por estos días, es el de los impuestos, en el que estamos de 139 a nivel internacional. Aparte de una tasa sobre utilidades cercana al 70 por ciento, hay que hacer una docena de pagos por año y gastarse 239 horas anuales en promedio, para llenar los documentos exigidos por autoridades nacionales y locales. Ojalá la reforma tributaria sirva para mejorar en este campo.

Por último, nos vemos mal en lo relacionado con el comercio exterior. El tiempo requerido en hacer el papeleo y los costos asociados a exportar o importar un producto, nos colocan en la posición 121 entre 190 naciones.

Así es más sencillo entender por qué nuestro nivel de intercambio sigue siendo bajo en comparación con el tamaño de la economía. Pero más importante aún es comprender que todavía nos faltan una serie de tareas importantes para que Colombia se convierta en un lugar en donde hacer negocios sea realmente fácil.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado