Ricardo Ávila
Editorial

Lo importante y lo urgente

Las obligaciones de la administración Santos en los doce meses que le restan incluyen apagar incendios y tener la casa en orden.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
agosto 07 de 2017
2017-08-07 10:57 p.m.
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El comienzo del último año de la administración Santos ha dado pie a numerosos análisis con respecto a los desafíos de los últimos doce meses del Gobierno. Los temas que merecen atención van desde la consolidación del proceso de paz con las Farc hasta el manejo de la crisis venezolana, que ahora incluye un evidente distanciamiento entre Bogotá y Caracas, pasando por la lucha contra la corrupción, el manejo de la inseguridad o las urgencias del sistema de salud.

En el frente de la economía la lista es también amplia, pues no solo se trata de cumplir con algunos de los propósitos del 2014, sino de entregar la casa medianamente en orden, algo que no es sencillo a la luz de las turbulencias recientes.
Parafraseando el conocido dicho, es obligatorio concentrarse en lo urgente y lo importante, a sabiendas de que el margen de maniobra será menor a medida que avanza el calendario.

Los objetivos generales pasan por conseguir que el ritmo del crecimiento económico sea mayor que en el primer semestre cuando la actividad productiva se expandió en cerca del 1 por ciento. Algunas señales, como la reducción en la inflación o la rebaja paulatina en las tasas de interés, sugieren que el ambiente es un poco más favorable ahora.

No obstante, la confianza de los consumidores aún sigue en terreno negativo, mientras que industriales y comerciantes tampoco detectan una mejoría sustancial en sus negocios. Salir del círculo vicioso de malas ventas y apetito escaso para la inversión es clave, sobre todo si uno de los desafíos es evitar que el desempleo aumente de forma significativa.

Una expansión más rápida del Producto Interno Bruto es fundamental a la hora de cumplir las metas establecidas en materia fiscal, que pasan por una reducción importante del déficit registrado en el 2016. Pero si los recaudos no se comportan como se espera, al Ministerio de Hacienda no le quedará otro remedio que acudir a los consabidos recortes presupuestales, pues un saldo en rojo superior al esperado puede llevar a un deterioro en la calificación que reciben los títulos de deuda, interna y externa.

Al respecto, no faltará quien diga que si se rompe uno que otro plato, el costo de completar la vajilla deberá ser asumido por el Gobierno que venga. Entregar la olla raspada, sin embargo, no sería sano ni mucho menos responsable, a sabiendas de que, en cualquier caso, la administración que llegue tendrá que moverse en medio de la estrechez y rigideces que impone la regla fiscal.

Por otra parte, el Ejecutivo actual está en la obligación de apagar varios incendios que amenazan con tomar fuerza. Uno de ellos es controlar el brote de fiebre aftosa que ya les deja pérdidas millonarias a los ganaderos de carne y leche, en medio de profundas controversias institucionales.

No menos importante es darle un impulso al programa de vías de cuarta generación, pues algunos cierres financieros se alargaron debido a imprevistos como el segundo tramo de la Ruta del Sol. Sin desconocer que hay externalidades que se salen del control de los funcionarios, falta un liderazgo más notorio a la hora de acercar posiciones y encontrar salidas con el fin de que la locomotora de la infraestructura llegue a la velocidad anhelada, ojalá más temprano que tarde.

Mantener la operación de Electricaribe a flote y encontrar un tercero que garantice un buen servicio es igualmente una prioridad. Tanto, como darle un norte al sector petrolero que, lejos de realidades tranquilizadoras, encuentra señales preocupantes, mientras el declive en la producción de crudo sigue su curso.

Hay pendientes adicionales, por supuesto. Pero más que mencionarlos, el mensaje de fondo es que la administración Santos está en la obligación de cumplir la promesa de trabajar sin descanso hasta el 7 de agosto del 2018. Y eso le obliga a concentrarse más en los retos que quedan, que en los logros conseguidos hasta ahora.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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