Lobos con piel de oveja | Editorial | Opinión | Portafolio
Ricardo Ávila

Lobos con piel de oveja

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
julio 18 de 2013
2013-07-18 02:09 a.m.
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A primera vista, el paro minero que comenzó ayer es de similares características a las movilizaciones que en tiempos recientes han alterado la rutina de muchos colombianos. Al fin de cuentas, en este caso también hay personas humildes protestando, al igual que los conocidos bloqueos de vías y choques con la Policía en diferentes puntos del territorio nacional.

Sin embargo, una mirada más detallada revela diferencias fundamentales. Y es que en esta oportunidad las peticiones no se concentran en fondos estatales, obras atrasadas o mayor atención del Gobierno. En cambio, las demandas tienen que ver con echar atrás regulaciones cuyo propósito es corregir los problemas de un sector que necesita más y no menos controles.

De tal manera, hay que evitar caer en la trampa de creer que quienes pretenden un trato justo son los mineros artesanales del oro, que solo buscan preservar la manera en la que se han ganado la vida durante generaciones. Detrás de esa imagen del barequero abandonado a su suerte está la ilegalidad, la misma que ha llenado de cicatrices ríos y selvas, envenenando con mercurio las fuentes de agua, y que sirve para financiar a los grupos armados.

Una prueba de esa afirmación se encuentra en las solicitudes presentadas por Conalminercol, las cuales se sintetizan en dos temas. El primero es la derogación del Decreto 2235 del 2012, expedido con base en las facultades propias de pertenecer a la Comunidad Andina. Este permite la destrucción de la maquinaria que se encuentre presente en áreas en donde sus operadores no posean licencias ambientales o títulos mineros. Hasta la fecha, un total de 24 retroexcavadoras, buldóceres y palas mecánicas han salido de circulación mediante la aplicación de un método drástico, pero efectivo.

Como muestra de buena voluntad, el Ministerio de Minas ha ofrecido poner en marcha protocolos con el fin de evitar abusos. No obstante, no se puede caer en la ingenuidad de endilgarle el título de artesanales a explotaciones en las cuales las inversiones son de cientos de millones de pesos y ante cuya presencia las autoridades locales tienden a hacerse las de la vista gorda.

El segundo punto consiste en solicitarle al Gobierno un cambio en el Código Minero. De tal manera, en lugar de que a una operación artesanal se le asigne un área fija de hasta 150 hectáreas de extensión, como sucede hoy, se acepte que dicha actividad aurífera es itinerante, con lo cual no habría límites para los permisos otorgados. En términos prácticos, ello posibilitaría que una misma persona esté presente en diversas zonas y abriría la puerta para una explotación sin control de los recursos naturales, empeorando todavía más los daños ecológicos causados.

En contraste, brilla por su ausencia el apoyo a los programas de formalización adelantados, que cuentan con herramientas flexibles e incluyen labores de asesoría por parte del Ministerio de Minas en asuntos que van desde los técnicos hasta los empresariales. A la fecha, la entidad ha celebrado 11 jornadas a las cuales se han hecho presentes 2.200 mineros. Incluso las normas reconocen las actividades informales en áreas tituladas a terceros y facilitan llegar a entendimientos para que la presencia de unos no impida las labores productivas de otros.

Así las cosas, el desafío para el Ejecutivo es mantener abiertas las puertas del diálogo, sin ceder en los principios que defiende. El reto no es sencillo, pues en este caso hay sumas de dinero importantes detrás de las movilizaciones, por lo cual el cese de actividades se puede prolongar durante semanas. Solo queda esperar que la política no acabe interfiriendo en las negociaciones que eventualmente se lleven a cabo, pues aparte del lamentable respaldo del Polo Democrático a un paro en el que hay muchos lobos vistiendo pieles de oveja, otros dirigentes deben entender que no hay que confundir prácticas artesanales con ilegales.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

 

 

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