Ricardo Ávila
Editorial

Los límites de la protesta

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
junio 21 de 2016
2016-06-21 09:10 p.m.
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Incluso en un país como Colombia, en donde la opinión pública parece haber perdido la capacidad de sorprenderse ante hechos extremos, hay casos que es imposible pasar por alto. Uno de ellos es lo que ocurre con la planta de gas de Gibraltar, ubicada en jurisdicción del municipio de Toledo, en el departamento de Norte de Santander. El complejo, propiedad de Ecopetrol, produce 38 millones de pies cúbicos diarios y abastece a cerca de un millón y medio de personas del nororiente del país, incluida Bucaramanga.

Desde el pasado 30 de mayo, un grupo de algo más de 200 personas de la comunidad U’wa, conocidos también como Tunebos, tienen bloqueado el acceso a las instalaciones como forma de protestar contra un supuesto incumplimiento de compromisos gubernamentales adquiridos a mediados del 2014. En ese entonces, los representantes de los indígenas y la administración suscribieron un acuerdo que permitió la reparación del oleoducto que une a Caño Limón con Coveñas, cuyo arreglo -tras un atentado del ELN- solo se pudo hacer al cabo de 42 días.

"El bloqueo de una planta de gas de Ecopetrol por parte de la comunidad U’wa va más allá de las reivindicaciones de los indígenas". 

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Las pérdidas en dicha ocasión fueron cuantiosas, ya que no se pudieron transportar cerca de 2,5 millones de barriles de crudo en épocas en que la cotización de los hidrocarburos duplicaba los niveles actuales. Ahora, el daño es de otra índole, sin que ello desconozca el sacrificio de sumas considerables en momentos de estrechez financiera.

El problema central es la retención de las 19 personas presentes en la planta cuando comenzó el bloqueo. Dado que el sistema de trabajo es por turnos, algunos completan casi seis semanas sin poder salir de las instalaciones, pues cualquier intento de convencer a los líderes del movimiento para que los dejen partir y llegue su reemplazo ha sido en vano. En el grupo hay un par de madres cabeza de familia, pero tal circunstancia no ha servido de argumento para flexibilizar posturas.

Como si lo anterior fuera poco, durante el fin de semana fue cortado el suministro de agua, lo cual empeoró la situación. Aunque la crisis de falta del líquido se solucionó, tal acción muestra el deterioro de lo que, en principio, debería ser un movimiento pacífico, el cual ha tomado ribetes indeseables. Dicen quienes saben del asunto que una división en el seno de la comunidad U’wa complica todavía más las cosas.

Por otro lado, está el asunto de los incumplimientos. En lo que atañe a este asunto, Ecopetrol sostiene que ha atendido los tres compromisos que asumió en el 2014: enterramiento de un pedazo del oleoducto Caño Limón- Coveñas en el sector La China, aunque los protestantes no dejan terminar los empalmes finales del tubo; suspensión de un proyecto exploratorio que se llamaba Magallanes, y un estudio sobre impactos de la industria, que se hizo, pero sobre el cual no se han recibido comentarios de vuelta.

"En este caso, hay personas que acaban como víctimas inocentes de lo que podría llamarse un caso de intolerancia".

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Por otra parte, hay una solicitud de posesión de los terrenos a favor de los U’wa. Sin embargo, la planta está por fuera del resguardo ampliado. Y más allá del reclamo, la compañía cuenta con los permisos y las servidumbres respectivas.

Para este miércoles está prevista una cita entre el Gobierno y quienes encabezan la manifestación. Hay que hacer votos para que surja el humo blanco, pero si se toman las experiencias previas como antecedente, existen motivos reales para contar con más que una pizca de escepticismo.

Vale la pena, entonces, hacer un llamado a la cordura. Una cosa es el legítimo derecho a la protesta y otra el pasar por encima de personas que acaban como víctimas inocentes de la intolerancia. A lo anterior hay que agregar que la planta no está operando, pues un deslizamiento de tierra afectó el suministro de gas y las condiciones no están dada para adelantar las reparaciones. Y aunque eventualmente habrá un desenlace, lo sucedido no puede ser ignorado, más allá de las reivindicaciones que se hagan.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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