Ricardo Ávila

Sin luz al final del túnel

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
septiembre 16 de 2014
2014-09-16 01:38 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Para nadie, medianamente interesado en el avance de una de las obras más emblemáticas en materia de infraestructura vial, resultó ser una sorpresa que la construcción del túnel de La Línea se encuentre en problemas. Desde comienzos de la administración Santos se habían encendido las luces amarillas de un proyecto en el cual los giros no coincidían con el avance de los trabajos.

Aun así, resulta inquietante constatar que el desfase entre unos y otros es muy grande. De acuerdo con la Ministra de Transporte, mientras los pagos ascienden el 98 por ciento del valor del contrato, el avance de la iniciativa va en el 70 por ciento. Debido a ello, es imposible cumplir con el plazo de entrega fijado para noviembre, algo que ha reconocido el propio Carlos Collins, cuya firma es la responsable del asunto.

Ante un informe particularmente inquietante de los interventores del túnel, el Gobierno no tenía muchas opciones diferentes a las de iniciar un proceso de caducidad del contrato. No obstante, quienes saben del asunto siguen cruzando los dedos porque se consiga encontrar una salida que impida la parálisis. El motivo es que dados los problemas geológicos de la zona y la falta de revestimiento adecuado en las áreas excavadas, existe un riesgo elevado de derrumbes.

Puesto de otra manera, mientras el Invías toma posesión de lo que se haya hecho y abre la licitación para que un tercero termine lo que falta, puede ocurrir lo peor. En ese caso, se llegaría a un escenario en el que no solo el Estado tendría que luchar entre los tribunales ante la demanda que ya se anuncia, sino que contar con la vía subterránea tomaría mucho más tiempo de lo previsto, pues quedaría bastante por hacer y rehacer. En resumen, el país se quedaría con el pecado y sin el género.

No obstante, encontrar una fórmula que funcione no será nada fácil. De un lado, los problemas de liquidez de la empresa constructora son profundos, ya que tanto los retrasos como la mala gerencia y una que otra sorpresa geológica se conjugaron para ahondar el tamaño del problema.

Como si eso fuera poco, el coletazo de los inconvenientes en el tramo Bogotá-Girardot, en el que también participó Collins, igualmente influyó. Y para completar, el estatus de las pólizas de cumplimiento, adquiridas inicialmente con Seguros El Cóndor –hoy en liquidación–, le ponen un signo de interrogación al pago de una eventual sanción en favor del Estado.

Todo lo anterior exige una mezcla de firmeza y tacto por parte de la administración Santos. Pensar que a punto de golpes en la mesa y medidas de fuerza se soluciona el tema, es ilusorio. Tampoco se trata de premiar la irresponsabilidad, pero vale la pena tener siempre presente que lo que parece barato, a veces resulta muy caro, sobre todo si tiene que definirse en los tribunales. El reto, entonces, es dejar atrás las antipatías personales y tratar de aplicar la conocida máxima según la cual, ‘un buen arreglo es mejor que un buen pleito’.

Transitar esa curva de aprendizaje para el nuevo equipo que tiene a su cargo, que las promesas en materia de infraestructura se conviertan en realidad, debería servir en otros frentes. Al fin de cuentas más de una ejecutoria, entre las que se destacan varias adjudicadas en el Gobierno de Álvaro Uribe, enfrenta problemas. Aparte de los atrasos en la entrega, hay quejas por la calidad de tramos específicos, aparte de dolores de cabeza aparentemente insolubles como los del trayecto que une a Bogotá con Tunja y Sogamoso.

Por tal motivo, es fundamental resolver los impasses, uno por uno. Y hacia adelante, es clave que no haya marcha atrás en los esquemas desarrollados en el pasado cuatrienio, que tomaron tanto tiempo en implementarse, pero que significan una mejora cualitativa importante. Solo así el país podrá avanzar en un tema que es crucial para mejorar la competitividad y disminuir los costos de transporte.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto


Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado