Ricardo Ávila

De mal en peor

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
mayo 29 de 2013
2013-05-29 02:21 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Los reportes provenientes de Venezuela son contundentes a la hora de evaluar la realidad de un país cuya economía sigue en franco deterioro. El caso más reciente tiene que ver con la agudización de la escasez de bienes de primera necesidad, como papel higiénico y harina, un componente clave de la dieta popular.

Según quienes siguen estos temas, la ausencia de artículos en los anaqueles de almacenes y supermercados es comparable a la del 2009, cuando el Gobierno del desaparecido Hugo Chávez enfrentó muestras de descontento. La diferencia en la presente ocasión es que la administración de Nicolás Maduro tiene un margen de maniobra mucho más estrecho a la hora de enfrentar la emergencia.

Y es que si bien el Palacio de Miraflores ha vuelto a usar como excusa la existencia de una supuesta conspiración orquestada por las fuerzas opositoras al régimen, la verdad es otra. Esta tiene que ver con el agotamiento de un modelo que ha hecho crisis por cuenta del descenso en los precios del petróleo en un escenario de menor producción. Si se tiene en cuenta que las ventas de crudo constituyen la primera fuente de recursos del presupuesto público y el origen primordial de la oferta de divisas, es fácil concluir que lo que hay es una ausencia crónica de dólares.

Esa circunstancia es reconocida por los mercados, pues la cotización del bolívar fuerte ya superó los 28 por dólar, unas cuatro veces y media el cambio oficial que, a su vez, fue objeto de una devaluación en febrero. Como si eso fuera poco, son cada vez más abundantes las manifestaciones de proveedores externos que les han suspendido sus despachos a contrapartes venezolanas ante el alto nivel de acreencias sin pagar.

Ante la complejidad de las circunstancias, es evidente que las decisiones para el equipo de Maduro no son sencillas. A primera vista, lo lógico sería salir a buscar recursos de deuda en el mercado internacional, algo que –pensarían algunos– no es tan complicado para un país que tiene reservas cercanas a los 300.000 millones de barriles de petróleo. Sin embargo, las puertas del crédito están cerradas y, si se abren, no son baratas, pues los expertos hablan de que habría que pagar una tasa cercana al 10 por ciento anual, unas tres veces lo que le cuesta a Colombia.

Otra opción es comprometerse con ventas de crudo a futuro, tal como ya se hizo con China. El lío es que conseguir postulantes para ese mecanismo es improbable. Una tercera posibilidad es tratar de atraer inversión extranjera, garantizando estabilidad en las reglas de juego. Sin embargo, la trayectoria de la Revolución Bolivariana en esta materia no es la mejor, y ante la creciente incertidumbre será todo un reto conseguir interesados.

Como si tales elementos no fueran complicados, todo indica que la situación política se está deteriorando. La filtración de una grabación la semana pasada dejó al descubierto dos facciones en el chavismo, una con Maduro a la cabeza y otra a cargo del presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. Debido a ellos pueden surgir opciones enfrentadas para manejar la emergencia, incluyendo una de apretar más las tuercas y buscar una ‘cubanización’.

A la luz de lo que pueda suceder, Colombia tiene que estar atenta. Para comenzar, la larga frontera común y la presencia de organizaciones ilegales a ambos lados de la línea divisoria exige mantenerse en situación de alerta, sobre todo si el clima en la nación vecina se deteriora con rapidez.

Adicionalmente, está el tema económico con el que sigue siendo un socio comercial importante. Si bien es cierto que en el primer trimestre del 2013 las exportaciones a Venezuela crecieron apenas 4 por ciento y que la mayoría de partidas –con excepción de ‘animales vivos’– cayó, la facturación superó los 400 millones de dólares. Por ese motivo, el coletazo de una crisis aún más profunda se sentiría con fuerza en el país. Y a medida que pasan los días, el debate no es si la debacle venezolana va a tener lugar, sino cuándo puede ocurrir.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado