Ricardo Ávila

Una maldición que pesa

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
noviembre 19 de 2013
2013-11-19 04:39 a.m.
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Ayer, un comunicado del Ministerio de Minas confirmó lo que diversos conocedores del sector petrolero en Colombia estaban esperando: otra vez la producción de crudo en el país tuvo una ligera baja el mes pasado, por cuenta de lo que, de manera eufemística, se conoce como “restricciones operativas y de orden público”. En octubre, el total extraído llegó a 986.000 barriles por día, una cifra que no solo muestra un decrecimiento frente a la de septiembre, sino que hace más improbable conseguir la meta para el 2013, fijada en 1,04 millones de barriles diarios, en promedio.

Las causas inmediatas de lo ocurrido no son nuevas. De un lado, las protestas sociales y los bloqueos siguen en aumento. Según las cuentas de los representantes del sector, estos han subido en más de un 20 por ciento, y van desde la obstaculización del paso de camiones cargados de hidrocarburos, hasta impedir el transporte de equipos necesarios para desarrollar un yacimiento.

Por otra parte, los atentados contra la infraestructura persisten y suman más de 200 a mediados de noviembre, superando la cifra del 2012. Los ataques a los oleoductos Caño Limón-Coveñas, sobre todo en Arauca, y a Transandino, en el sur del país, volvieron a intensificarse. Factores como la marcha de las conversaciones de paz en La Habana pudieron llevar a algunos frentes de las Farc a hacerse notar, mientras que el Eln se encargó de recordarle al Gobierno que también aspira a estar en la mesa.

No obstante, los analistas se muestran inquietos por factores menos coyunturales. El más importante de todos es la incapacidad del país de romper con lo que algunos llaman “la maldición del séptimo año”. Aunque el término es usado coloquialmente para referirse a ciertas relaciones de pareja, en la presente oportunidad tiene que ver con la duración de las reservas petroleras.

Y es que a pesar de los miles de millones de dólares invertidos en actividades de sísmica y exploración, Colombia no ha podido incrementar de forma sustancial su patrimonio en esta materia. De tal manera, si se dejara de buscar crudo y se consume lo hasta ahora identificado, para finales de la presente década todo lo que se utilice debería importarse.

Dicho escenario es, por supuesto, extremo. En realidad, las labores para identificar nuevos depósitos siguen, al igual que el desarrollo de tecnologías para aumentar la tasa de recuperación de los existentes. Pero el mensaje de fondo es que el futuro no está despejado y que existe el riesgo de perder la autosuficiencia en un tiempo relativamente corto.

Como si eso fuera poco, otras señales contribuyen a enrarecer el ambiente. Por ejemplo, es sabido que desde hace un buen tiempo los hallazgos de hidrocarburos en el territorio nacional son de tamaño pequeño y mediano, normalmente inferiores a los 50 millones de barriles. A pesar de ello, la tasa de éxito en los pozos perforados era alta, pues menos de la mitad era declarado seco. Sin embargo, ahora esa proporción estaría por encima del 60 por ciento, lo cual podría llevar a que las reservas duren menos que los siete años citados.

Y los líos no terminan ahí. Las quejas en el sector en torno al tiempo que toma sacar una licencia ambiental no han cesado y se habla de tiempos promedio de 14 meses. Cuando se mezcla el elemento de las demoras con la baja en los índices de éxito y las dificultades de orden público, la mezcla no es buena y se traduce en un número de pozos exploratorios que este año se ubicará en cercanías de los 125, por debajo de la meta oficial.

Es cierto que tales niveles son buenos, pero difícilmente se podría hablar de un parte de calma en un sector cuyas exportaciones son la mitad de lo que vende el país. A primera vista, no hay de qué preocuparse, pero más vale que los funcionarios encargados miren cuáles correctivos se pueden adoptar a tiempo, para que no nos despertemos con un gran dolor de cabeza a la vuelta de unos años.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

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