Ricardo Ávila
Editorial

La mata que ya no mata

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
abril 21 de 2016
2016-04-21 07:30 p.m.
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Más allá de los tímidos consensos alcanzados en la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas, dedicada al tema de las drogas que terminó este jueves en Nueva York, es claro que la actitud del mundo al respecto se encuentra en plena evolución. Eso es difícil de ver en la críptica declaración final, en la cual prima el lenguaje diplomático. No obstante, en los pronunciamientos de un buen número de delegaciones se demuestra que la forma de mirar el asunto es distinta ahora.

Es creciente el consenso respecto al fracaso del modelo represivo y policivo, utilizado en épocas recientes. La política adoptada durante décadas no solo creó poderosísimas mafias que pusieron en peligro la estabilidad de varios Estados –incluyendo a Colombia–, sino que disparó la población carcelaria, con cuestionables resultados. Debido a ello, gana adeptos la teoría de que los esfuerzos gubernamentales se deben centrar más en educación para los usuarios regulares u ocasionales, mientras aumenta la presión sobre las organizaciones criminales.

De forma paralela, hay cambios que son significativos, sobre todo en lo que atañe a la marihuana. Cada vez más países permiten el uso del aceite de la planta con fines medicinales, dadas sus incuestionables ventajas terapéuticas. Australia es uno de los últimos en sumarse a una lista que incluye buena parte de Estados Unidos, el Viejo Continente y algunas naciones de América Latina.

Más llamativo todavía es que la venta de ‘marimba’ para propósitos recreativos es cada vez más aceptada. En la unión americana se encuentran Colorado, Oregón, Washington y, prontamente, Alaska. En las elecciones del próximo noviembre, que se usan también para referendos en el ámbito estatal, es muy posible que California se sume al grupo.

Por su parte, España autoriza el cultivo y la venta de dosis pequeñas, mientras que Jamaica legalizó la ‘ganja’ por motivos religiosos. Uruguay, que causó debate cuando levantó la prohibición existente, debería poner en marcha la oferta a través de farmacias en unos meses. Y a su vez, Canadá está cerca de descriminalizar tanto plantaciones como transacciones de la planta.

Algunas experiencias han sido muy positivas. Cualquier viajero que llegue a Denver puede ver la presencia creciente de un negocio que se tasa en miles de millones de dólares anuales y se ha convertido en una importante fuente de recursos para las arcas del estado de Colorado. Los datos oficiales muestran que el 70 por ciento del consumo allí es legal, con lo cual se ha reducido de forma sensible el microtráfico y los delitos derivados de su presencia. En otras latitudes, la carga impositiva es tan alta que la informalidad prevalece, pero es claro que se está recorriendo una curva de aprendizaje que le servirá al resto del planeta.

Y aunque pensar en una plena legalización de la marihuana es ilusorio, todo apunta a que cada vez más países permitirán su comercio, debidamente regulado. Esa sería una revolución en un planeta en el cual la mayoría de los 250 millones de consumidores habituales de alucinógenos prefiere la ‘hierba’.

Sin necesidad de entrar a valorar los argumentos de quienes están a favor o en contra de esta tendencia, el mensaje es que Colombia debería prestarle atención al cambio. El motivo es que el país cuenta con unas condiciones naturales inigualables para volverse una potencia en un negocio que vale 150.000 millones de dólares anuales, tal como ya lo es en las flores cortadas.

Puede sonar irónico que una nación que pagó con la vida de tantos héroes la presencia de este flagelo, ahora se pueda lucrar económicamente de la ‘maracachafa’. Aun así, sería irónico que después de asumir tales costos no aprovechemos una posible bonanza, que ya se insinúa, en el caso de la marihuana medicinal, con proyectos en marcha, y que ahora plante mayores posibilidades que pueden servir, incluso, en un escenario de posconflicto.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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