Ricardo Ávila

Más y mejor gerencia

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
febrero 18 de 2014
2014-02-18 03:57 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Entre los años 2005 y 2014, el presupuesto del sector de seguridad y defensa –según cifras del Ministerio de Hacienda– pasó de 13,8 a casi 30 billones de pesos, lo que equivale a un incremento del 117 por ciento. Aunque dichos totales incluyen partidas para las pensiones del personal de las Fuerzas Militares y de Policía o para los planes de vivienda, las cifras dejan en claro que no hay otro renglón que lo supere dentro de las erogaciones que hace el Estado. En comparación, educación tiene asignado para este año 27,3 billones, trabajo, 24,4 billones (por cuenta de las pensiones) y salud, 18 billones de pesos.

A la luz de semejante volumen de recursos, es apenas lógico que la opinión se pregunte si los fondos destinados a tal área están siendo bien asignados. La inquietud es válida tras las denuncias sobre corrupción hechas por la revista Semana que afectan en particular al Ejército, pero que en otras ocasiones han tenido que ver con la Fuerza Aérea, la Armada y la Policía.

Al respecto, vale la pena aclarar que la proporción más grande de todas corresponde a pagos de personal y tiene que ver con el aumento en el pie de fuerza que ha venido ocurriendo a lo largo del siglo. No obstante, los gastos generales, las transferencias y la inversión superan lo que se destina a otros ramos claves como el de transporte.

En consecuencia, son válidos los llamados que se hacen a la transparencia en un sector que en más de una ocasión abusa del concepto de seguridad nacional, con el fin de hacer giros multimillonarios que en cualquier otra rama de la administración pública generarían más de un cuestionamiento. Así lo demuestra el número de contrataciones directas, en las cuales se pasa por alto el requisito de la licitación con un margen de maniobra que es, por decir lo menos, cuestionable.

El tema, a decir verdad, no es exclusivo de Colombia. Tanto en Estados Unidos como en otras democracias occidentales han surgido polémicas por la manera en la cual los uniformados determinan sus presupuestos o se los gastan. Tanto el qué, al igual que el cómo y el por qué, son objeto de cuestionamientos, para no hablar de los líos de sobreprecios o de compras de equipos innecesarios.

Y en las oportunidades en que se ha logrado avanzar, las respuestas han consistido en abrir las puertas para que la ciudadanía sepa la manera en que se gasta el dinero de los impuestos que paga. De forma significativa, las mejoras se han conseguido en la profesionalización de los servicios de proveeduría, que incluyen la adquisición de bienes y servicios que no requieren más que un abanico amplio de firmas de reconocida seriedad que tengan la capacidad de cumplir con los compromisos que asumen.

En contraste, son numerosos los consorcios o las uniones temporales que se crean en el país con el fin de obtener un contrato en particular y que compiten en licitaciones cerradas. La práctica acaba fomentando las relaciones ‘informales’ como la del recomendado o la del exmilitar que busca cerrar un negocio, que en ocasiones es definido por sus antiguos compañeros de armas.

Por tal razón, es indispensable distinguir entre la visión jerárquica y la técnica. Para que las cosas funcionen bien y se minimice la probabilidad de más escándalos, las Fuerzas Armadas deben preferir la segunda. Este esfuerzo pasa por una labor gerencial de calidad, en la cual los civiles deben tener un perfil más elevado que ahora, tanto en la toma de decisiones, como en las relaciones con el resto de la sociedad.

No menos importante es que ciertos programas gubernamentales, como el de Colombia Compra Eficiente, reciban un mayor impulso y lleguen hasta el Ministerio de Defensa. Esa es otra manera de despejar las sombras de duda y garantizar que las billonarias partidas que demanda la seguridad de todos los colombianos se usen pulcra y efectivamente.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado