Ricardo Ávila

Miedo en las calles

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
julio 10 de 2013
2013-07-10 02:39 a.m.
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El deplorable asesinato del agente de la DEA James Watson, en Bogotá, ha generado más de un debate. A la presión sobre la Policía para encontrar a los culpables del homicidio del funcionario estadounidense se sumaron las discusiones jurídicas sobre el proceso de extradición que hoy pende sobre los sindicados.

Simultáneamente, la prestación del servicio de taxis en la capital de la República quedó en la mira, así como sus estructuras empresariales y las responsabilidades ante los ‘paseos millonarios’. También, el afán ante una víctima extranjera frente a la lentitud en la respuesta cuando las denuncias son locales ha despertado malestar.

Las aristas que rodean este lamentable hecho son muchas más, pero hay una cuyo impacto se sentirá en los meses siguientes. Se trata de los efectos del crimen citado en la percepción de seguridad de los habitantes de Bogotá.

El propio presidente Juan Manuel Santos lamentó que la muerte violenta del funcionario borrara de un plumazo “lo que hemos venido haciendo”, en referencia a los logros contra la delincuencia. En especial, porque en materia de homicidios, los avances en la capital son innegables.

Las cifras del año pasado muestran que en el 2012 la tasa de asesinatos en el Distrito alcanzó el nivel más bajo en 30 años. Con 16,7 homicidios por cada 100.00 habitantes, la ciudad es -en comparación- más segura que el resto de grandes urbes.

Si bien la administración de Gustavo Petro atribuye esa baja casi que exclusivamente a sus medidas de desarme, la realidad es que el logro obedece a una combinación de factores que incluyen la vigilancia por cuadrantes de la Policía, entre otros.

Pero los homicidios constituyen un indicador clave, más no el único, en la percepción de seguridad. Varios factores como las noticias que dan los medios de comunicación y la respuesta institucional confluyen en la sensación de vulnerabilidad ante el delito.

Por ejemplo, en la más reciente encuesta de la Cámara de Comercio de Bogotá sobre el tema, la victimización general se mantuvo estable, pero la indirecta subió ocho puntos porcentuales. En cifras concretas, el año pasado, uno de cada cinco capitalinos tuvo en sus entornos cercanos personas que fueron víctimas de delitos.

Ese mismo sondeo registró a finales del 2012 el nivel más bajo de denuncia en sus 15 años de aplicación. Solo el 21 por ciento de los encuestados reportó a las autoridades el ataque que sufrieron. A la vez, raponazos y hurtos se mantienen como las modalidades delincuenciales más generalizadas.

Además, el porcentaje de episodios en el servicio de transporte público tiene tendencia al alza, con una respuesta positiva del 18 por ciento.

Este panorama de la percepción de seguridad en la capital ratifica que a los avances en homicidios hay que añadirle acciones específicas que combatan los robos a celulares, mejoren la capacidad de respuesta a las denuncias y fortalezcan los cuadrantes policiales.

El caso del agente Watson puso de presente un terrible flagelo. Sumado a la exposición mediática tras lo ocurrido, el ‘paseo millonario’ se ha convertido en un reto frente al que los usuarios de taxis se consideran desamparados.

Si bien la Policía reconoce un alto subregistro, cada cinco días se presenta una denuncia de un delito, que para todos los efectos es un secuestro extorsivo.

Aunque las autoridades han desmantelado ocho bandas en lo corrido del año, la sensación de impunidad es alta.

En conclusión, si el Gobierno Nacional, la Alcaldía de Bogotá y la Policía quieren mitigar el deterioro en la percepción de seguridad, la captura y extradición de los asesinos del estadounidense es solo un primer paso.

Más que preocupación por las condiciones de trabajo de los taxistas –que merecen atenderse–, el énfasis de las medidas debe concentrarse en la protección de los pasajeros mediante autoridad, vigilancia y tecnología. En otras palabras, decisiones que acaben con el miedo que hoy sigue transitando por las calles.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

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