Ricardo Ávila
Editorial

Silencio contraproducente

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
marzo 13 de 2016
2016-03-13 08:51 p.m.
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Todos los observadores, aparte del Gobierno y las entidades multilaterales, saben que el asunto es inevitable. Si la economía colombiana desea ser viable el próximo año, y los que vienen, no tiene otra opción diferente a la de tomar por los cuernos el tema de los impuestos, pues la salud de las cuentas públicas se encuentra en el límite.

Debido a ello, propios y extraños esperan el texto de la reforma tributaria que está programada para el semestre que viene. No obstante, fuera de decir que la propuesta llegará, la administración es parca a la hora de hablar de detalles y, menos aún, de cifras.

El motivo es que cualquier precisión es considerada como inconveniente, sobre todo cuando persiste el riesgo de un racionamiento eléctrico, la confianza de los consumidores desciende, la popularidad presidencial está en un punto muy bajo y el acuerdo de paz sigue en veremos. En medio de un entorno tan difícil y ante la posibilidad de un plebiscito que le dé un espaldarazo a lo que se consiga en La Habana, lo que menos se quiere es antagonizar más a la opinión.

El problema es que callar no soluciona las cosas. En condiciones normales, ya debería haber comenzado una discusión abierta con miras a definir un articulado que permita tener un esquema más sencillo y equitativo que el vigente.

Por ahora, los únicos que se atreven a hablar son los integrantes de la Comisión de Expertos, cuyo reporte fue entregado a finales de diciembre. En diferentes foros han sido debatidas las propuestas que incluyen cambios en los impuestos de renta que pagan las personas naturales y jurídicas; alza en el nivel del IVA y otros gravámenes indirectos; revisión a los tributos territoriales; reforma al régimen de las entidades sin ánimo de lucro, y una mejora administrativa en la Dian, encaminada a darle más herramientas para hacer fiscalización y combatir la evasión.

Ese conjunto de medidas debería servir para que los recaudos públicos aumenten de forma sustancial. El cálculo de entidades como Anif es que se necesita el equivalente de tres puntos porcentuales del Producto Interno Bruto en ingresos adicionales, para así sustituir, en parte, los que desaparecieron cuando se acabó la bonanza petrolera. En plata blanca, eso equivale a más de 22 billones de pesos, si se toma como base el PIB en pesos corrientes, calculado por el Banco de la República en 756 billones de pesos para el 2015.

¿Qué pasaría si se adoptan plenamente las propuestas de la Comisión? Un documento dado a conocer recientemente habla de casi 15 billones de pesos de nuevas entradas, a los cuales hay que descontarles 3,3 billones que se irían para las regiones. En números gruesos, se conseguiría la mitad de lo requerido y si se adopta la idea de permitir el descuento del IVA en la adquisición de bienes de capital, la proporción bajaría a casi una tercera parte.

Es verdad que en las cuentas citadas no se incluye la posibilidad de que mucha más gente sea sujeta de pagar el impuesto sobre la renta, o lo que saldría de tapar el boquete que representan las fundaciones que son manejadas como un negocio.

Tampoco se sabe a ciencia cierta qué se puede lograr en contra de los evasores, que dejan de cancelarle al fisco unos 40 billones de pesos al año, de acuerdo con diversos estimativos.

Pero más allá de los datos mencionados, el mensaje de fondo es que es obligatorio comenzar a hacer sumas y restas en voz alta. Pensar que la opinión podrá digerir en apenas unas pocas semanas un paquete tributario que implica una variación sustancial en las reglas de juego es, a la vez, equivocado y peligroso. El peor escenario es que una reacción popular negativa lleve a que políticamente resulte imposible sacar adelante la reforma en el Capitolio, sin que realmente exista un ‘plan b’. Debido a ello, el Ministerio de Hacienda tendría que abrir el debate pronto, porque en estos asuntos el silencio puede ser contraproducente.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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