Ricardo Ávila

Se necesita un plan V

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
enero 19 de 2015
2015-01-19 12:48 a.m.
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Ya la discusión no tiene que ver con el qué, sino con el cuándo. Así podría resumirse los planteamientos de los analistas internacionales, quienes no dudan en afirmar que la economía venezolana está quebrada y solo discrepan respecto al momento en cual la situación de iliquidez lleve a Caracas a incumplir con sus compromisos internacionales.

La razón es muy sencilla. El país vecino depende en altísimo grado de sus ventas de crudo al exterior y estas van a reducirse sensiblemente este año, por cuenta de la descolgada de las cotizaciones en los mercados globales.

De acuerdo con estimativos de la Cepal, las exportaciones de la nación bolivariana habrían ascendido a unos 84.000 millones de dólares en el 2014, de los cuales unos 3.000 millones son diferentes a hidrocarburos. Ahora que el precio promedio de la cesta petrolera venezolana cayó por debajo de los 40 dólares, el impacto será significativo. Los observadores hablan de al menos 25.000 millones de dólares menos.

Semejante descenso traerá otros dolores de cabeza. El año pasado las importaciones habrían sido de unos 57.000 millones de dólares, con lo cual se logró generar un superávit comercial importante. El lío es que este no alcanza a compensar las salidas de capital ni las obligaciones financieras, por lo cual hay una enorme escasez de divisas.

Ante esa estrechez, solo quedan pocas salidas. Una es recortar aún más bruscamente las compras externas, algo que empeoraría la situación de escasez, teniendo en cuenta que la mayoría de la comida y los medicamentos se traen de afuera. La otra es dejar de pagar las deudas que, en el caso de los vencimientos de bonos, exigen contar con algo más de mil millones de dólares alrededor de marzo y con 5.000 millones adicionales en el último trimestre del 2015.

No obstante, las autoridades saben que una moratoria no soluciona nada porque la raíz de las dificultades es mucho más profunda. Quienes saben del tema señalan que hasta que no se superen las distorsiones de precios relativos, creadas por una multiplicidad de tipos de cambio, nada va a comenzar a arreglarse.

Desde hace meses, la administración de Nicolás Maduro ha evaluado esa idea. Sin embargo, sabe que permitir que el bolívar se dispare a algo así como 100 por dólar se sentiría inmediatamente sobre los precios en un país que ya tiene uno de los niveles de inflación más altos del planeta. El descontento popular precipitaría soluciones de hecho o, si la institucionalidad se mantiene, una derrota de las banderas chavistas en las elecciones legislativas de diciembre.

Todos los escenarios, por lo tanto, son malos. Y más allá de las promesas del inquilino del Palacio de Miraflores, en el sentido de que en su gira por varios continentes consiguió los recursos para enfrentar la situación, lo cierto es que, aparte de compromisos vagos, tiene las manos vacías.

Así las cosas, el desfondamiento de la economía venezolana es inevitable y Colombia debería comenzar a prepararse para lo que viene. Tarde o temprano, por ejemplo, el contrabando de productos subsidiados que llega del otro lado de la frontera se va a acabar y con este el modo de vida de miles de personas. Tarde o temprano, el inmenso diferencial en los precios de la gasolina se va a estrechar y eso golpeará no solo a las organizaciones ilegales, sino a los conocidos pimpineros.

Tarde o temprano, las condiciones de seguridad en la zona limítrofe, que ya son muy malas, se van a empeorar. Tarde o temprano, los 2.000 millones de dólares que aún exportamos van a dejar de facturarse.

Tales escenarios obligan a diseñar planes de contingencia. De lo contrario, una crisis que está más que anunciada nos va a explotar en la cara, con efectos que se sentirán en los 2.219 kilómetros que van desde los departamentos de La Guajira hasta Guainía. Y lo que no puede sorprendernos en ese momento es la noticia de que Venezuela finalmente se quebró.
Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto
 


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