Ricardo Ávila
Editorial

No todo es lo que parece

La Contraloría hizo un trabajo juicioso en lo que atañe a Reficar, pero eso es distinto a decir que alguien se robó una suma millonaria.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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POR:
Ricardo Ávila
marzo 15 de 2017
2017-03-15 08:37 p.m.
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Para los colombianos que están convencidos de que Reficar es el caso de corrupción más grande en la historia del país, lo dicho por la Contraloría General el martes confirma esa impresión. De acuerdo con el comunicado de la entidad, fue abierto un proceso de responsabilidad fiscal por valor de 6.080 millones de dólares en contra de 38 personas vinculadas tanto a la administración como a la junta directiva de la compañía y de Ecopetrol, además de seis firmas contratistas.

A primera vista parecería que ese grupo de individuos –que comprende a una decena de ministros y exministros– estará obligado a pagar con su patrimonio la cuenta del mayor valor de un proyecto que costó tres veces y media más que los cálculos iniciales. Esa eventualidad es aplaudida por la opinión, cansada de tanta venalidad y de que no aparezcan los responsables de las equivocaciones.

La realidad, sin embargo, puede ser diferente. No hay que olvidar que este es apenas el comienzo de una senda cuyos pasos se asemejan a los que tienen lugar cuando opera la justicia civil. Una vez escuchados los argumentos de las partes, vendrá la etapa de definir si todas o algunas de las personas naturales y jurídicas mencionadas hasta ahora son vinculadas de manera formal. En ese momento, los que acaben sindicados tendrán oportunidad de defenderse, por lo cual no está de más recordar que todos son inocentes hasta que se pruebe lo contrario y se emitan los veredictos correspondientes.

'El proceso de responsabilidad fiscal apenas comienza y todavía nadie ha sido llamado a juicio de manera formal'

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Hacer la advertencia es fundamental, pues lo que viene es un camino largo. No hay duda de que la Contraloría hizo un trabajo juicioso que involucró a decenas de profesionales a lo largo de muchos meses, pero un juez imparcial estará obligado a valorar las afirmaciones realizadas hasta ahora, algunas de las cuales serán cuestionadas con argumentos técnicos.

Aunque a primera vista lo que está en juego es una cantidad enorme de dinero atada a la construcción de una refinería de petróleo en Cartagena, aquí también es importante determinar si los controles que se le hacen a un proyecto en ejecución y las revisiones de los presupuestos constituyen detrimento patrimonial o no. Si la decisión acaba siendo que no hay margen alguno al momento de desviarse de los números iniciales de un emprendimiento, se crearía un precedente de tal magnitud, que nadie en su sano juicio aceptará darle luz verde a mayores gastos, comprometiendo la capacidad del Estado.
Así, lo que se examina es el criterio de una serie de funcionarios que en diferentes etapas determinaron seguir adelante con la expansión de Reficar.

A la fecha no se ha documentado un solo caso de pérdida de fondos ni mucho menos de enriquecimiento ilícito de nadie, más allá de los rumores que aparecen de tiempo en tiempo.

Hay una reclamación concreta en curso, en contra de CB&I, la firma estadounidense que firmó el contrato para la construcción del complejo industrial, y a la cual se le ha acusado de cobrar cuentas injustificables por servicios personales y de proveeduría. La suma que pide Ecopetrol es de 2.200 millones de dólares y el caso se encuentra en manos de un tribunal de arbitramento internacional, el cual tomará una buena cantidad de meses para arribar a una decisión.

Incluso si la empresa colombiana logra conseguir todo lo que se propone, el monto estaría todavía lejos de lo que dice la Contraloría. La diferencia es atribuible sobre todo al lucro cesante y a los términos de referencia de una obra descomunal cuyos parámetros cambiaron con el paso del tiempo, sin desconocer el efecto del clima y los problemas laborales que se tasan en centenares de millones de dólares.

Debido a esas circunstancias, la tasa interna de retorno de la refinería es un pálido 4,4 por ciento anual en dólares. La rentabilidad mejoraría si CB&I tiene que devolver plata, pero la ilusión de que alguien retornará el resto no tiene una base cierta.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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