Ricardo Ávila

Con la opinión en contra

El mensaje de la encuesta Gallup es contundente, en el sentido de que los colombianos se han vuelto pesimistas sobre la realidad.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
febrero 27 de 2013
2013-02-27 12:18 a.m.
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Todas las mediciones disponibles coinciden en que lo corrido del 2013 ha estado marcado por un creciente pesimismo colectivo en Colombia. Los sondeos más recientes registran un malestar que se refleja en el aumento tanto del cuestionamiento ciudadano a las políticas del Gobierno, como en la desconfianza frente al rumbo del país. La más reciente fotografía de este sentir la trae la medición Gallup de febrero.

Así, el 57 por ciento de los colombianos piensa que las cosas están empeorando: una proporción que no se registraba desde julio del 2002. Lo grave es que esta sensación de desazón es similar frente a las problemáticas más acuciantes como corrupción, economía y seguridad. La visión pesimista se traslada a la evaluación de la figura presidencial.

Por primera vez en los dos años y medio de la administración Santos, la imagen negativa del primer mandatario supera sus registros positivos, 47 por ciento frente a 44. La caída en picada de su favorabilidad es abrupta: 14 puntos en cuatro meses. El mismo 47 por ciento rechaza la gestión del jefe del Estado y desaprueba su manejo de temas como el desempleo, la guerrilla, el diferendo limítrofe con Nicaragua, el narcotráfico y la inseguridad.

Para sus críticos, estos guarismos no producen mayor sorpresa. Desde hace varios meses la Casa de Nariño no trasmite un mensaje claro en su agenda ni ha podido acelerar los niveles de ejecución. El gabinete carece de una línea política definida y la lentitud en mostrar resultados, por ejemplo, en infraestructura, atenta contra la percepción de un gobierno eficiente. Además, la apuesta de Santos por la paz se está convirtiendo a pasos agigantados en un pasivo en su contra.

Dos terceras partes de los colombianos están en desacuerdo con haber iniciado conversaciones con las Farc y un porcentaje similar no cree que un acuerdo con la comandancia subversiva pondrá fin al conflicto interno. De hecho, casi tres de cada cuatro compatriotas rechaza el manejo que el presidente Santos le está dando a la lucha contra la guerrilla. La mesa de diálogos en La Habana es quizás el desafío de comunicación más complejo que el Gobierno enfrenta hoy en día. La doble velocidad que implica negociar en territorio extranjero y bajo fuego en Colombia ha desbordado a la alta cúpula del Ejecutivo y amenaza con monopolizar los debates de la prematura campaña presidencial.

Ligado al tema de la paz está el impacto de la oposición del expresidente Álvaro Uribe. Mientras Juan Manuel Santos cae en las encuestas, su antecesor mantiene una popularidad del 65 por ciento. Además, su despiadada estrategia de desprestigio en contra de la presente administración, por lo visto recoge un importante número de adeptos.

En cuanto a las capitales se refiere, es indudable que los problemas con la realidad local impactan la manera de ver el país. El rechazo a la gestión del alcalde Gustavo Petro en Bogotá alcanzó el 71 por ciento, mientras que su contraparte en Medellín, Aníbal Gaviria se desplomó 18 puntos hasta el 54 por ciento, en tanto que en Cali no hay mucha diferencia.

La encuesta Gallup, asimismo identifica áreas en las que los colombianos sienten que el Gobierno marcha bien. La construcción de vivienda popular y el apoyo del agro son muestra de lo que se salva.

Pero el balance es inquietante. Con un proceso de paz que pierde respaldo popular y malas calificaciones en múltiples campos, el mensaje para Santos es contundente. Este implica que no solo tiene que comunicarse mejor con la ciudadanía, sino también actuar diferente. De lo contrario, el pesimismo reinante puede llevar a que las percepciones se vuelvan realidad y a que la economía sufra. Por eso, el Gobierno necesita entender lo que dicen los sondeos y reaccionar con humildad, antes de que sea tarde.

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