Ricardo Ávila

Un parte positivo

A pesar de que la economía regional se ha desacelerado, si se excluye el caso de Brasil y un par más, América Latina no va mal.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
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Ricardo Ávila
octubre 03 de 2012
2012-10-03 05:09 a.m.
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Cuando empezaron a soplar los vientos de la desaceleración en América Latina, como consecuencia del enfriamiento en la economía mundial, más de un analista se preguntó cómo le iría a la región en medio del oleaje. Ayer, la Cepal entregó su respuesta, durante una rueda de prensa que tuvo lugar en la sede de la entidad, en Santiago de Chile.

Según el organismo, el crecimiento del Producto Interno Bruto de los países de la zona será de apenas 3,2 por ciento en el 2012, una cifra que se compara desfavorablemente con el 4,3 por ciento del año pasado y el 6,1 por ciento del 2010. Sin embargo, el frenazo puede ser menos inquietante de lo que parece, una vez se tienen en cuenta ciertas realidades.

Para comenzar, el contexto internacional ha cambiado, por la profundización de la crisis europea, el mediocre desempeño de Estados Unidos y la ralentización de China. Esos tres elementos han golpeado en mayor o menor medida a las diferentes naciones latinoamericanas, pues difícilmente se puede hablar de un impacto uniforme. Debido a ello, resulta difícil hacer generalizaciones y es mejor pasarse a los análisis caso por caso.

Por ejemplo, es inevitable pasar por alto la situación de Brasil, que no atraviesa por un buen momento y cuya economía tiene un peso que equivale a más de una tercera parte del PIB regional. Según la Cepal, el gigante suramericano apenas tendrá un avance del 1,6 por ciento, que actuará como un lastre sobre el resultado de toda la zona.

Asimismo, Argentina –que todavía tiene el tercer Producto Interno más grande– enfrenta problemas, debido a las políticas impulsadas por el Gobierno de Cristina Fernández que han debilitado la confianza interna y registraría un crecimiento de apenas 2 por ciento. Una mención aparte merece Paraguay, que sufriría una contracción del 2 por ciento ante la fuerte sequía que incidió en la cosecha de soya en ese país.

No obstante, en el resto de Latinoamérica las perspectivas son bastante buenas, con excepción de algunas islas del Caribe. En otras palabras, la dinámica puede no ser espectacular, pero las cosas andan relativamente bien.

La comprobación de esa afirmación está en la evolución del desempleo urbano, que sigue descendiendo a niveles del 6,8 por ciento en promedio. La mayor población ocupada es la mejor garantía para que las tasas de pobreza vuelvan a bajar, después de haber alcanzado un mínimo histórico el año pasado, y para que el consumo interno se mantenga relativamente vigoroso.

Por otro lado, la inflación se encuentra bajo control, mientras que los indicadores fiscales muestran una solidez que son motivo de envidia en otras latitudes. El saldo de las reservas internacionales también ha aumentado, al tiempo que el peso de la deuda pública no es causa de inquietud. En suma, la región puede sentirse tranquila con respecto a la manera en que se ha desenvuelto en medio de circunstancias globales muy complejas.

Dicho lo anterior, hay que mantener los ojos abiertos. En su diagnóstico, la Cepal insiste en que los peligros que vienen de afuera son reales y se expresan en la baja dinámica del comercio internacional. Pero si hay un empeoramiento súbito en los requisitos de los países que están, sea al otro lado del Atlántico o del Pacífico, mantener las buenas condiciones sería una tarea titánica.

Ese campanazo de alerta merece ser escuchado en todos los países latinoamericanos, incluyendo a Colombia. Tal como ha sido la constante desde finales del 2008, el gran factor de incertidumbre vuelve a ser lo que pasa en el resto del mundo. Pero si nada catastrófico sucede, en el 2013 debería tener lugar un repunte que llevaría el crecimiento regional al 4 por ciento, una cifra aceptable considerando las dificultades que se ven en otros continentes, y que esta vez se han abstenido de pasar una gran cuenta de cobro.

RICARDO ÁVILA PINTO

ricavi@portafolio.co

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