Ricardo Ávila

El Plan del nuevo país

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
febrero 06 de 2015
2015-02-06 03:37 a.m.
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Para este viernes está previsto que se radique en el Capitolio el Plan Nacional de Desarrollo que será la hoja de ruta del presente cuatrienio y que viene acompañado del eslogan “todos por un nuevo país”. El grueso documento habla de inversiones por algo más de 700 billones de pesos entre el 2015 y el 2018, establece objetivos cuantificables y plantea metas ambiciosas que serán revisadas por el Congreso, convocado a sesiones extras para tal fin.

Tal como lo señalan las normas, la iniciativa deberá convertirse en Ley hacia mayo. No se trata únicamente de acoger el texto gubernamental, sino especialmente de hacer explícitas las sumas indicativas destinadas a diversos sectores y programas, además de incluir una serie de provisiones orientadas a allanar el camino para que se haga lo que se dice. Si se toman como ejemplo experiencias previas, los artículos propuestos, más los de los parlamentarios, constituirán en sí mismos una reforma de peso.

Pero antes de entrar a considerar cambios en las reglas de juego, hay que reconocer que el trabajo hecho por Planeación Nacional fue juicioso. Este no solo incluyó largas jornadas de los técnicos de la entidad, sino un encomiable esfuerzo de construcción participativa, que incluyó 33 encuentros regionales y 27 diálogos sectoriales con unas 7.000 personas.

A primera vista esos datos no revelan mucho, pero implican una transformación fundamental, en un país en el que era usual que desde Bogotá se les dijera a las demás capitales qué hacer y cómo hacerlo. El resultado era un diálogo de sordos que se quiere romper con un ejercicio dispendioso, pero que sirve para que, con respecto al Plan, haya sensación de pertenencia en todos los departamentos.

De hecho, si alguien quiere buscar un componente novedoso en la versión, que se da a conocer hoy, este es el de las seis estrategias regionales concretas. Aparte de un buen diagnóstico, se identifican ejes articuladores de desarrollo y se establecen propósitos individuales. El objetivo no es otro que el de reducir la desigualdad, que no solo es notoria entre los ciudadanos, sino también entre áreas geográficas específicas.

De vuelta al plano nacional, la propuesta de la administración Santos se basa en seis estrategias transversales, enmarcadas dentro de las prioridades presidenciales de paz, equidad y educación. Los instrumentos para materializar esta visión son: seguridad y justicia; infraestructura y competitividad; crecimiento verde; movilidad social; transformación del campo, y buen gobierno.

Siendo más precisos, de lo que se trata es de disminuir la pobreza y generar oportunidades de negocios y empleo, haciendo que las instituciones funcionen mejor. Para llegar allá, es indispensable que la economía se comporte en forma aceptable, aun a pesar de los vientos en contra que nacen del fin de la bonanza en las cotizaciones de los bienes primarios que exportamos.

Al respecto, el Plan no promete grandes cosas. El crecimiento del Producto Interno Bruto oscilaría entre 4,2 y 5 por ciento anual, cifras optimistas a la luz de la coyuntura, pero no extraordinarias para una nación con tanto por hacer. A su vez, el desempleo subiría un poco este año y llegaría al 8 por ciento en el 2018, lejos de las promesas que se hicieron en agosto pasado, cuando el clima pintaba diferente.

La sensación de que estamos en tiempos de estrechez permea la visión del “nuevo país”. Frente a los primeros esbozos, la propuesta sufrió recortes importantes, tanto en materia de presupuesto del sector central y de regalías.

No obstante, es mejor que sea así. Aunque no faltarán las críticas, es mucho más importante un Plan de Desarrollo bien fundamentado, que uno que diste tanto de la realidad que su destino sea acumular polvo en los anaqueles. Falta, claro está, que sea aprobado y que se haga una juiciosa labor de seguimiento. Pero aquí hay una buena base de trabajo. Lo que viene es comenzar la marcha.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto

 

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