Ricardo Ávila
Editorial

Podemos volar más alto

El proceso para la construcción de un segundo aeropuerto para Bogotá toma forma, con la idea de tener la terminal cuanto antes.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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POR:
Ricardo Ávila
septiembre 07 de 2016
2016-09-07 07:34 a.m.
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En un país en el cual prepararse para el largo plazo no es lo usual, puede sonar prematuro el anuncio hecho ayer por el Gobierno, en el sentido de comenzar el proceso para contratar a una firma consultora especializada que se encargue de estructurar, de forma integral, el proyecto para el nuevo aeropuerto de Bogotá, más conocido como ElDorado2. La iniciativa busca dotar a la capital de otra terminal que estaría ubicada en una zona entre los municipios de Facatativá y Mosquera y cuya entrada en operación tendría a lugar a mediados de la próxima década o antes.

El motivo de hacer la obra es claro. No está lejano el día en el cual se cope la capacidad de las instalaciones actuales, más allá de las obras de ampliación y optimización que se adelantan en el presente. Según los cálculos existentes, el tope que hay con las dos pistas de hoy es de unas 405.000 operaciones al año, una cifra que sale de sumar despegues y aterrizajes. Dependiendo de la manera en que se comporte el tráfico aéreo, entre el 2022 y el 2025 se volvería obligatoria una expansión de capacidad.

La única salida es, entonces, construir otra pista, algo que es imposible en donde está localizado ElDorado, pues hay barrios en la parte norte y sur. Además, lo lógico es pensar en las necesidades de la capital de aquí a fin de siglo, dejando espacio para hacer ampliaciones de manera gradual. El plan maestro de la Aerocivil habla de llegar a tres pistas más, con sus correspondientes edificios para pasajeros, carga y labores de apoyo.

Por ahora, sin embargo, el propósito es trazar la hoja de ruta más inmediata. Para ello, el consultor contará con 22 meses, contados a partir del próximo diciembre, en los cuales tendrá que estudiar seis grandes temas que van desde un diagnóstico completo de todo el emprendimiento, hasta los diseños de arquitectura e ingeniería, pasando por el proceso licitatorio recomendado.

Uno de los asuntos puntuales está relacionado con la vía férrea que uniría los dos aeropuertos con el fin de que funcione un tren rápido para que los viajeros puedan pasar de una terminal a otra. El ejemplo de otras capitales es que la idea es factible.
La última palabra se sabrá en cerca de dos años. Hasta el momento, lo que se piensa es contar en el 2021 con una pista de 3.800 metros de longitud, más un edificio terminal de 60.000 metros cuadrados.

Este tendría 11 puertas, que se sumarían a 22 posiciones remotas, con lo cual se surtirían las necesidades de la capital hasta el 2038, en un escenario conservador de demanda. Sobra decir que dependiendo de lo que pase en la realidad, los cronogramas para los pasos siguientes se pueden anticipar o adelantar.

La inversión requerida de la primera fase se calcula en tres billones de pesos, sin contar el costo de la tierra en la Sabana, que ascendería a un billón adicional. Dadas las restricciones fiscales conocidas, la principal fuente de recursos de lo que se plantea como una asociación público privada sería la concesión de las dos pistas y calles de rodaje existentes, cuyos flujos de recursos servirían para financiar las obras nuevas.
Habrá tiempo para examinar el trabajo que entregue la firma especializada y comentar sobre las opciones que se presenten.

Pero antes de llegar allá es indispensable dar el primer paso, a sabiendas de que entre enero y julio del 2016 pasaron por El Dorado 17,6 millones de personas, un número que supera, de sobra, los estimativos que se hacían a comienzos del siglo, y que no para de crecer, incluso en un escenario de desaceleración de la economía.

Aprovechar la ventaja competitiva que le da a Colombia su privilegiada posición geográfica, obliga a que la tarea de acomodar el tráfico de pasajeros futuros se empiece a hacer cuando toca. Cualquier demora en este frente nos puede salir costosa, sobre todo cuando se tiene en cuenta que en estas materias podemos volar más rápido y más alto.

ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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