Ricardo Ávila
Editorial

Priman los tonos oscuros

La posibilidad de pagar más impuestos, la corrupción y la inseguridad vuelven a aparecer en el radar de las preocupaciones.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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POR:
Ricardo Ávila
noviembre 02 de 2016
2016-11-02 08:51 p.m.
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Encontrarse con un optimista es algo que parece ser particularmente difícil por estos días. Así se desprende del reciente Gallup Poll, una encuesta que se aplica en las cinco ciudades más grandes del país desde hace más de 22 años y cuyo reporte se dio a conocer ayer.

De acuerdo con el sondeo, dos terceras partes de los interrogados consideran que en Colombia las cosas están empeorando, mientras que apenas 20 por ciento ve una mejoría. Aunque ese pesimismo no supera los niveles observados en el primer semestre del presente año, es sustancialmente superior al registrado en agosto cuando las percepciones eran menos negativas.

Para los que saben de estos temas, el cambio de tendencia tiene una explicación principal: la presentación de la reforma tributaria en la segunda mitad de octubre. Por cuenta de la posibilidad de pagar más impuestos, se oscureció la visión de la economía en general, al igual que la del desempleo y la inflación, en particular.

Alguien podría pensar que los resultados del plebiscito de un mes atrás podrían influir en el talante de la gente. No obstante, por primera vez en más de cinco años una proporción mayoritaria de los encuestados considera que el asunto de la guerrilla está mejorando. De hecho, 77 por ciento opina que la mejor opción para solucionar este problema es insistir en los diálogos hasta lograr un acuerdo de paz, mientras que 80 por ciento respalda que se inicie un proceso con el Eln.

La posibilidad de pagar más impuestos, y temas como la calidad y el cubrimiento de la salud, la corrupción y la inseguridad, vuelven a aparecer en el radar de las preocupaciones.

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Entre de los temas que vuelven a aparecer en el radar de las preocupaciones, se destacan la calidad y el cubrimiento de la salud, la corrupción y la inseguridad. Más allá de que las autoridades traten de mostrar los avances en una u otra área, en estos puntos se concentran los motivos por los cuales el optimismo brilla por su ausencia.

Un elemento adicional que pesa es el de algunas realidades locales. Bogotá se consolida como el epicentro del negativismo, pues 69 por ciento de quienes contestaron el cuestionario y habitan en la ciudad, piensan que la situación está empeorando. La segunda capital con cifras en rojo es Cali –en donde el dato es 52 por ciento–, lo cual contrasta con un clima favorable en las demás urbes analizadas.

En cuanto a gobernantes, el alcalde Enrique Peñalosa muestra la desaprobación más alta –68 por ciento–, aunque la proporción de quienes lo respaldan subió de 25 a 31 por ciento entre agosto y octubre. La otra cara de la moneda es Alex Char, en Barranquilla, cuyo apoyo es del 90 por ciento, números muy similares a los que se vieron durante su primera administración. A Federico Gutiérrez tampoco le va mal –81 por ciento–, anotando que los burgomaestres de Medellín usualmente son bien calificados.

Más de uno se puede sorprender al constatar que las cosas para Juan Manuel Santos han mejorado algo. A fin de cuentas, un mandatario que en febrero llegó a una imagen desfavorable del 72 por ciento y una aprobación del 21, ahora está en 60 y 34 por ciento, respectivamente. Es posible que la tozudez del inquilino de la Casa de Nariño con respecto a sacar adelante la negociación de las Farc le sea reconocida por un número mayor de ciudadanos.

Todo lo anterior muestra una foto en la que predominan los tonos oscuros. Lo rescatable es que todavía priman –con 56 por ciento– aquellos que se describen satisfechos con su estándar de vida y las cosas que pueden comprar y hacer. De tal manera, así las personas observen con recelo la situación del país, son mucho más benévolas con respecto a su realidad personal.

Dadas las circunstancias, las esperanzas de un repunte se demoran. La eventualidad de mayores impuestos, combinada con el desánimo que imprime una economía que se ha desacelerado, lleva a pensar que el día en que el optimismo suba, todavía se demora, y que, en el mejor de los casos, la mejoría no va a tener lugar en el 2016.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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