Ricardo Ávila

Una propuesta concreta

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
febrero 13 de 2014
2014-02-13 04:16 a.m.
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De tiempo en tiempo, la educación en Colombia salta a las primeras páginas de los periódicos y a los titulares de los noticieros. Ya sea la publicación de un estudio o los resultados de pruebas hechas a nivel local o internacional, generan entre los conocedores observaciones que resaltan las brechas que el país todavía tiene. A lo anterior se suman los dirigentes, sobre todo en época electoral, que hablan de coger el toro por los cuernos y darle a la enseñanza el empujón que requiere.

Sin embargo, lo usual es que aparte de buenos diagnósticos en los que se reconocen los avances en cobertura, los problemas de calidad y la gran inequidad entre lo que aprenden unos y otros, dependiendo del ingreso y el área geográfica, las recetas tiendan a ser vagas o casi imposibles de costear.

Hay experiencias en el ámbito local que dan una gran esperanza, como la que adelanta Antioquia, de la mano de Sergio Fajardo, pero siempre queda la duda sobre si habrá continuidad o si alguien en el futuro decidirá cambiar el rumbo como sucede en Bogotá, cuya administración ha hablado de terminar con los colegios por concesión por razones ideológicas, a las que se suman las presiones de Fecode.

Debido a ello, el trabajo que ayer hizo público en Bogotá la Fundación Compartir, y que tiene como título ‘Tras la excelencia docente’, es tan útil. Se trata de un documento profundo y fundamentado que, al mismo tiempo, se enfoca en un punto central: los maestros. Sus autores demuestran que las naciones que han sido exitosas en preparar bien a sus alumnos, lo han logrado al dignificar la profesión de educador. Esto involucra no solo mejorar salarios, sino tener programas de capacitación y, especialmente, saber exigir resultados.

No menos relevante es el propósito de cambiar la escala de valores para aquellos jóvenes que están próximos a graduarse de bachilleres y prefieren ciertas profesiones, a sabiendas del ingreso y el reconocimiento que pueden conseguir una vez obtengan su diploma. En tal sentido, dedicarse a la enseñanza tiene que ser una alternativa válida, que le dé la tranquilidad a quienes la prefieran con respecto a remuneraciones justas y oportunidades de desarrollo.

¿Cuáles son los pasos para llegar allá? El documento de la Fundación Compartir identifica varios ejes. El primero es la formación previa al servicio que consiste en crear nuevos programas de licenciatura y maestría o transformar los existentes, con el fin de mejorarlos. El segundo es la selección de aspirantes a ingresar a la carrera, lo cual debería incluir becas condonables para estudiantes de alto rendimiento, entre otras estrategias. En tercer lugar, resulta clave la evaluación como instrumento para hacer correctivos y premiar a quienes tengan desempeño sobresaliente. Y en cuarto, se encuentra la formación que va desde el acompañamiento a los docentes novatos, hasta la capacitación permanente.

Todo lo anterior lleva al quinto punto, que es el de la remuneración y el reconocimiento, que es probablemente el que más atención va a despertar. No obstante, es bueno insistir en que la meta de equiparar el sueldo de los maestros con lo que ganan otros profesionales, está íntimamente relacionado con los otros cuatro aspectos mencionados. De lo contrario, se corre el peligro de lo que ocurrió con la justicia desde hace dos décadas, cuyo costo de personal se disparó sin que la efectividad de la rama judicial mejorara.

Para quien cree que este compendio de iniciativas es imposible de costear, el monto calculado es de 1,8 billones de pesos iniciales, que ascenderían a 3,4 billones anuales. No es una cifra menor, pero equivale al 0,3 por ciento del PIB o el 1,7 por ciento del presupuesto del Gobierno Central. En resumen, es financiable, y podría decirse que es una inversión barata, si esto lleva a que los estudiantes colombianos reciban la enseñanza de calidad que una sociedad que aspira a ser más justa, anhela y necesita.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

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