Ricardo Ávila

El proyecto del nuevo país

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
noviembre 14 de 2014
2014-11-14 03:13 a.m.
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En las últimas semanas los técnicos del Departamento Nacional de Planeación trabajaron a marchas forzadas. La razón no era otra que la necesidad que tenían de finalizar el proyecto del plan de desarrollo que ayer recibió la bendición del Conpes y que, según la Constitución y la ley, debe comenzar su trámite formal antes del 15 de noviembre.

Es hasta esa fecha que el Presidente de la República tiene plazo para enviarle la iniciativa al Consejo Nacional de Planeación, cuyo concepto necesita saberse –como máximo– el 10 de enero. Una vez hechas las enmiendas del caso el Gobierno tendrá que mandárselo al Congreso el 7 de febrero, lo que obliga a la convocatoria de sesiones extraordinarias, pues hay máximo tres meses para darle trámite al programa de inversiones públicas para el presente cuatrienio.

Por dispendiosa que parezca, la de las fechas y los plazos, es la parte fácil. La difícil ha sido la de conciliar las promesas de campaña y las metas esbozadas por Juan Manuel Santos cuando comenzó su segundo mandato, con una realidad fiscal que se ha venido oscureciendo.

El motivo es el descenso en los precios del petróleo que contribuyen con el 18 por ciento de los ingresos públicos. Si la cotización del crudo cae en 25 por ciento frente a los escenarios de hace un par de meses, una regla de tres simple deja al descubierto un faltante de billones de pesos que solo se compensa con otras fuentes de recursos o recortes en el gasto.

Cualquiera de esos escenarios es crítico en el diseño del plan de desarrollo cuya visión general es conocida: elevar el crecimiento promedio de la economía al 5,3 por ciento; llevar el PIB por habitante de 8.300 dólares en el 2013 a 10.943 en el 2018; duplicar el aumento en la productividad; elevar la inversión; y bajar la tasa de desempleo hasta el 7,6 por ciento en cuatro años.

Todo lo anterior tiene como punto de partida los avances concretados desde el 2010. Diferentes indicadores ratifican que la economía colombiana atravesó por una muy buena época, que se expresó en mayor solidez y una notoria mejora de diversos indicadores sociales. En esto el país se diferenció de otras naciones latinoamericanas que pudieron avanzar mucho antes del 2008, pero cuyo ritmo se estancó desde entonces.

No obstante, el reto para Colombia es consolidar las conquistas logradas. Y es que no solo se trata de cerrar las brechas que existen entre ricos y pobres o entre el campo y la ciudad. También se busca en el plan de desarrollo trabajar en disminuir las disparidades regionales que tanto contribuyen a la desigualdad, pues el abismo que existe entre Bogotá y Santander con Chocó o Córdoba es enorme.

En consecuencia, la administración definió una serie de pilares que tienen que ver con la paz, la equidad y la educación. Los objetivos establecidos son múltiples y van desde conseguir que la tasa de homicidios pase de 32,7 a 23 por cada 100.000 habitantes, hasta bajar la pobreza al 24 por ciento, seis puntos menos que el año pasado. También se busca mejorar la calidad de la enseñanza y ampliar la cobertura, especialmente en media y superior.

A lo anterior se suman varias estrategias transversales. En ellas se incluyen la infraestructura y la competitividad; la movilidad social; la transformación del campo; la consolidación del Estado social de derecho, el buen gobierno; y el crecimiento verde. Detrás de cada acápite hay metas puntuales, aparte de lo que se haga desde el punto de vista regional.

Muchos de esos propósitos dependen de buenas políticas y de que el Ejecutivo haga su labor. Pero la mayoría están condicionadas al dinero que haya y esa es la incógnita que todavía no se resuelve. Sin embargo, el tiempo corre y el Gobierno tiene que hacer las sumas y restas muy pronto. De lo contrario arriesga a que el plan que inicia su camino sea tan solo un compendio de buenos propósitos, difíciles de cumplir si los fondos no son suficientes.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto


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