Ricardo Ávila

El punto más bajo

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
noviembre 26 de 2014
2014-11-26 04:28 a.m.
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Hacía mucho tiempo, al menos una década y media, las relaciones entre el Gobierno y el sector privado no llegaban a un punto tan bajo como el de ahora. Así se desprende de las reacciones que han tenido diversos gremios a la propuesta de reforma tributaria que debería empezar a ser votada en el Congreso en el día de hoy. Y así quedó en claro en la tarde de ayer durante la reunión que la junta directiva de la Andi sostuvo en la Casa de Nariño con el Presidente de la República y los principales integrantes de su equipo económico.

Las quejas son de forma, pero especialmente de fondo. Más allá de lo difícil que resulta hablar con algunos ministros, el tema central es el paquete impositivo que incluye no solo mantener el gravamen a los movimientos financieros, sino prorrogar el de patrimonio, que ahora recibe el antipático nombre de impuesto a la riqueza. Como si eso fuera poco, este último se desmontaría de manera gradual, mientras se aumenta una sobretasa para el Cree, la cual llegaría a 9 por ciento en el 2018, con lo que se duplicaría la carga actual.

El impacto de ese conjunto de medidas no es menor. Los propios cálculos oficiales muestran que la tasa de tributación efectiva pasaría del 35 al 40 por ciento de las utilidades, mientras que en términos nominales lo que se les cobra a las sociedades se acercaría al 46 por ciento de su renta neta, sin incluir la parte patrimonial. En cualquier caso, se trata de uno de los niveles más elevados del mundo, justo cuando la economía colombiana se enfrenta a un escenario de desaceleración gradual en el futuro, por cuenta de los menores precios del petróleo.

Como si lo anterior fuera poco, una iniciativa que tenía 28 artículos en su versión original, ahora tiene 56, y el tiempo para estudiar sus implicaciones fue mínimo. El texto de la ponencia se radicó en la noche del lunes y si la bancada de la Unidad Nacional hace valer sus mayorías, la técnica del ‘pupitrazo’ hará difícil cualquier debate de fondo, porque el tiempo necesario para cumplir con los plazos reglamentarios se agota.

La impresión de que todo está definido se complementa con la de volver a exprimir a los mismos de siempre. Desde hace años los analistas señalan que Colombia tiene un esquema perverso en el cual un número relativamente reducido de contribuyentes es el que paga la gran mayoría de los impuestos directos. Aunque eso les resulte muy cómodo a los demás, castiga de forma desproporcionada a unos pocos, sin que se meta a cambiar una estructura donde hay evasión y que, a su manera, es inequitativa.

En respuesta, el Ministerio de Hacienda sostiene que escuchó las observaciones de los empresarios, como lo demuestra el hecho de que en el texto que será votado habrá más Cree y menos impuesto a la riqueza. Arguye también, que no contempló el tema de gravar los dividendos y que está dispuesto a examinar el régimen de las fundaciones, para lo cual convocará una comisión técnica. Y en cuanto a la posibilidad de mirar opciones como elevar el IVA, lo consideró un imposible político en su momento.

Tales planteamientos dejan en claro que, puesta a escoger, la administración Santos se inclinó por lo que tenía buenas posibilidades de salir adelante en el Capitolio. De tal manera, lo más fácil era repetir las dosis de medicina ya ensayadas, con la creencia de que serían las que tendrían menor resistencia.

Sin embargo, lo que no tuvo en cuenta es que las condiciones han cambiado radicalmente. Pasada la bonanza de los bienes primarios, la distancia entre lo que se podría describir como el país económico y el país político ha vuelto a ser notoria, pues el primero no está dispuesto a pagar más, si el segundo no muestra disposición a manejarse bien y sigue con ansias de ‘mermelada’. Por tal razón, un Presidente que dijo que haría “chillar” a los ricos, al menos está logrando que se enojen. Y eso no es algo despreciable en Colombia.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto


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