Ricardo Ávila

Un reporte descarnado

Según la Ocde, si seguimos como vamos en materia de políticas para el sector agrícola, no llegaremos a ninguna parte.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
abril 28 de 2015
2015-04-28 03:15 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Hacía tiempo que un tema tan importante desde el punto de vista económico y social, no era objeto de un análisis descarnado. Esa es la expresión para calificar el informe que entregó ayer en Bogotá la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), que en algo menos de 300 páginas examina la política agrícola aplicada en el país.

El trabajo forma parte de las evaluaciones que integran la hoja de ruta que debería llevarnos a ser miembros plenos del club de 34 naciones. Es un diagnóstico sobre la marcha de un sector clave, que incluye su correspondiente recetario.

Y el veredicto no es bueno. Aunque no se afirma expresamente, el mensaje de fondo es que estamos haciendo las cosas mal. Tanto desde el punto de vista institucional, como de mecanismos de mercado, uso de la tierra o destinación de los presupuestos públicos, hay grandes debilidades. A menos que sean tomadas decisiones que requieren de mucho coraje político, es dudoso que podamos salir del atraso que hoy caracteriza a la mayoría del campo.

Seguir en las mismas haría imposible cerrar la brecha que distancia a áreas urbanas y rurales. Como lo afirman las propias cifras oficiales, la población campesina es la que tiene las tasas de pobreza más altas, explicadas, en parte, por una alta desigualdad.

Los desafíos no son nuevos, como tampoco los esquemas que se han venido utilizando. Tradicionalmente, el sector ha recibido pocos fondos oficiales, si bien en los últimos años ha tenido lugar una importante inyección de recursos. No obstante, el mensaje es que la plata se ha gastado en lo que no toca.

Si bien las comparaciones son odiosas, hay que hacerlas. Desde 1990 la producción agrícola colombiana creció a una tasa promedio del 1,6 por ciento anual, mientras que en Perú lo hizo al 5,1 y en Brasil al 4,1 por ciento. El problema no fue el modelo económico, pues mientras el primero avanzó en un marco de apertura, el segundo lo hizo en un esquema proteccionista.

La actividad ha perdido terreno. El peso de la agricultura en la economía nacional pasó del 16 al 5 por ciento en las pasadas dos décadas. Eso es malo para un segmento que todavía genera el 17 por ciento del empleo y que enfrenta desafíos de distinto orden, desde el cambio climático hasta la violencia.

Por tal motivo, la Ocde recomienda concentrarse en reformas estructurales de largo plazo. En particular, la entidad dice que los fondos estatales deben orientarse a lo que se conoce como bienes públicos: distritos de riego e infraestructura de transporte. Mantener el esquema de subsidios directos a los productores y ciertas políticas comerciales que elevan los precios por encima de los internacionales, forma parte de un recetario equivocado.

No menos importante es el tema de la tierra, caracterizada por una gran cantidad de predios pequeños y una inmensa área en pocas manos. Ante esa situación, el consejo es actualizar el catastro rural, acelerar el registro de títulos de propiedad, reformar los impuestos prediales y aclarar las responsabilidades de las entidades públicas.

En la lista de cosas por hacer se encuentra el asunto de la innovación. En los países que han sido exitosos, la investigación y desarrollo de semillas más resistentes a plagas o que aseguran un mayor rendimiento, es un elemento infaltable. Han tenido lugar avances, pero falta.

Por último, no se pueden olvidar los mecanismos comerciales vigentes. En contra de lo que se cree, los niveles de protección son todavía muy elevados y eso va en contra –no a favor– de la seguridad alimentaria.

El problema, claro está, es cambiar el statu quo. Cualquier intento de reforma crea desconfianza en el público y es aprovechado hábilmente por los sectores que se han beneficiado de un esquema que tiene más defectos que virtudes. El lío, se desprende de leer el reporte, es que si seguimos como vamos, no iremos a ninguna parte.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

@ravilapinto

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado