Ricardo Ávila
Editorial

Restan 24 meses

A dos años de entregar el poder, la lista de prioridades para la administración Santos necesita incluir muchos más temas que el final del conflicto.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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POR:
Ricardo Ávila
agosto 09 de 2016
2016-08-09 08:32 p.m.
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Si de celebraciones se trata, la hecha por Juan Manuel Santos al cumplir seis años en la Casa de Nariño fue particularmente discreta. Tan solo un discurso pronunciado en la noche del lunes se encargó de recordarles a los colombianos el cierre de otro ciclo del calendario gubernamental, al cual le restan 24 meses de gestión.

Aunque ese lapso es considerable, quienes saben de estos asuntos señalan que el plazo efectivo acaba siendo sensiblemente menor. No falta mucho para que comiencen las escaramuzas con miras a las elecciones presidenciales del 2018, lo cual implicará cambios en fichas clave del Ejecutivo, además de tensiones con los partidos que conforman la Unidad Nacional. Debido a ello, la capacidad de impulsar una agenda legislativa ambiciosa se verá mermada, pues mantener a los parlamentarios en el redil es una labor muy difícil.

No obstante, la vida seguirá su curso y los retos también. Eso quiere decir que la administración deberá esforzarse por mantener la iniciativa y enfrentar los desafíos, sin importar las turbulencias en el escenario político. A fin de cuentas, las responsabilidades de Santos cesarán en el momento que entregue la banda tricolor a su sucesor y no antes.

Por tal motivo, más de un observador señaló, con algo de sorpresa, que la intervención de un par de días atrás se concentró más en un recuento de logros, que en la hoja de ruta de los próximos dos años, justo cuando el camino se muestra más culebrero. Aparte de un reconocimiento a la situación económica difícil, por cuenta de la coyuntura internacional y la baja del precio del petróleo, asuntos cruciales como la ralentización del crecimiento o el escalamiento de la inflación se quedaron en el tintero.

"A dos años de entregar el poder, la lista de prioridades para la administración Santos necesita incluir muchos más temas que el final del conflicto con las Farc".

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Entre los puntos que brillaron por su ausencia, el que más se notó fue la reforma tributaria. Propios y extraños saben que hay un compromiso explícito de radicar en el Capitolio una propuesta que serviría para equilibrar las cargas actuales y reemplazar, al menos, en parte, los recaudos que desaparecieron con el fin de la bonanza de los bienes primarios. De lo contrario, no habrá recursos suficientes para conseguir las metas fijadas en el plan de desarrollo, ni mucho menos adelantar las transformaciones que se desean en las zonas rurales.

Es verdad que a nadie le gusta hablar de impuestos y que el público rechaza ideas como la de subir los niveles del IVA. Pero así la mención sea antipática, lo mínimo que se requiere es transmitir el mensaje de que la iniciativa estará encaminada a desmontar privilegios y a impulsar principios clave como el de la progresividad, que consiste en que aquel que tenga más, pague más.

En cambio, la mirada hacia adelante se concentró en la cercanía del fin del conflicto, que es una condición necesaria, pero no suficiente en el objetivo de construir un país en paz. Tal como se ha vuelto usual, cada vez que pronuncia un discurso, el Presidente volvió a apelar al sentido común de la ciudadanía para que respalde lo que se acuerde en La Habana, cuando tenga lugar el plebiscito.

"En su intervención del pasado lunes, el mandatario se concentró más en los logros pasados que desafíos futuros".

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Y si bien insistir en ese objetivo es legítimo, no hay duda de que vuelven a surgir las inquietudes sobre los pendientes. El más urgente es la estrechez de las finanzas públicas, pero tampoco se puede olvidar la necesidad de que el ambiente para la inversión sea más propicio, sobre todo en lo que tiene que ver con calidad y estabilidad de las reglas de juegos para el sector privado.

El éxito en dicho frente es fundamental para no dar marcha atrás en lo que atañe a la disminución de la pobreza. Aceptando que lo que se defina en Cuba es trascendental, sería muy malo que aquí pase lo que sucede en otros lugares de América Latina, en donde la carestía y el desempleo borraron parte de los logros conseguidos con tanto esfuerzo. Esa es una prioridad que no puede estar ausente de la mente de la
administración Santos, en estos dos años.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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