Ricardo Ávila
Editorial

La cuadratura del círculo

Con el cambio de ministros, Santos se enfrenta a armar un rompecabezas en el que debe llenar más de un vacío y ganar gobernabilidad.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
abril 24 de 2016
2016-04-24 06:15 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

No la tiene fácil Juan Manuel Santos a la hora de recomponer su gabinete con miras a la parte final de su mandato y la puesta en ejecución de los acuerdos de paz que, eventualmente, se alcancen con las Farc y el Eln.

Aparte de que siempre es complejo reorganizar un ajedrez que comprende varios planos que incluyen consideraciones de bancada, de género, de región y de representatividad, entre otros, tampoco es sencillo conseguir gente que se le mida a un trabajo en el que abundarán los sinsabores y las dificultades.

Adicionalmente, la reorganización debe comenzar por la propia Casa de Nariño, tras la renuncia que presentó la semana pasada María Lorena Gutiérrez. Quienes saben del asunto sostienen que desde la época de Virgilio Barco y su secretario general, Germán Montoya, no había una persona que concentrara tanto poder y tantas decisiones como la exdecana de Administración de la Universidad de los Andes, cuya eficiencia es reconocida por propios y extraños.

El problema es que por cuenta de esa realidad, llenar el vacío es todo un reto. Contra lo que pudiera creerse, lo más difícil no es encontrar quién tenga capacidades gerenciales para manejar múltiples temas a la vez y dar instrucciones aquí y allá.

El desafío es conseguir a alguien a quien Santos le tenga confianza y que le garantice que velará únicamente por sus intereses, sin una agenda oculta.

Quienes conocen el temperamento del Presidente señalan que este demora años en desarrollar vínculos fuertes, por lo cual su grupo de consejeros y amigos es reducido en número.

Más de uno ha tratado de ingresar a ese círculo sin éxito, pues no solo se requiere la aquiescencia del mandatario, sino de su familia, que actúa como una especie de guardia pretoriana y opina sobre múltiples asuntos.

Aparte de que conseguir la luz verde es una tarea titánica, la persona que ocupe el Ministerio de la Presidencia requiere no solo autoridad, sino ser visto como alguien neutral por los diferentes partidos que integran la Unidad Nacional.

Mantener a todo el mundo contento, más que complejo, es imposible. Debido a ello, la Casa de Nariño se la pasa prendiéndole velas a Dios y al diablo. Basta mirar los nombramientos de viceministros y otros funcionarios en los últimos días, para concluir que con cada uno se pretende limitar el descontento de una colectividad o una facción.

Aun así, casi todos están bravos. Los liberales señalan que no han recibido los cargos que merecen, mientras que la U desconoce a la mayoría de quienes los representan en el Ejecutivo.

A su vez, los conservadores juegan a estar y no estar, con el fin de subir el precio de su fidelidad. Pero la verdadera causa del disgusto es que unos y otros creen que Cambio Radical y el vicepresidente Germán Vargas Lleras reciben un pedazo desproporcionado de la torta, una impresión que solo aumentó después de que Néstor Humberto Martínez fuera incluido en la terna para Fiscal General.

Debido a ello, las zancadillas que tiene que esquivar la administración en el Congreso van en aumento, pues es en el Capitolio donde afloran las tensiones. Si lo anterior se complementa con la impresión de que el Gobierno está cada vez más débil y se encuentra obligado a recabar apoyos con miras al paso de la reforma tributaria y otros temas de la agenda legislativa, el nivel de las demandas viene en alza.

Y, claro, no se puede olvidar que los problemas nacionales no dan espera, sobre todo frente a una opinión escéptica y pesimista. El nuevo gabinete también requiere ser profesional y efectivo, pues su principal obligación debe ser el interés público.

Así las cosas, Santos no solo está obligado a armar un rompecabezas al que le faltan piezas, sino lograr que la imagen final sea coherente y tenga sentido. Eso es más fácil de decir que de hacer, pero el tiempo apremia, tanto como la expectativa de que la Casa de Nariño pueda hallarle la cuadratura al círculo.

Ricardo Ávila Pinto
Director de Portafolio
ricavi@portafolio.co
@ravilapimto


Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado