Ricardo Ávila
Editorial

A cobrar el dividendo

La expedición del decreto que reglamenta los beneficios tributarios en las zonas más afectadas por el conflicto, abre la puerta a más inversiones.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
octubre 08 de 2017
2017-10-08 05:13 p.m.
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Desde cuando comenzaron las conversaciones con las Farc en La Habana, diferentes analistas empezaron a hablar del dividendo que dejaría el cese del conflicto con el grupo guerrillero. La experiencia de otras latitudes muestra que una mejora en el clima de seguridad, eventualmente se traduce en un mejor desempeño del consumo, combinado con tasas de inversión más elevadas por parte de los empresarios, que a su vez se expresan en proyectos productivos que generan riqueza y amplían las fuentes de empleo.

La promesa suena un poco etérea en un país cuya economía da muestras evidentes de desánimo. Sin embargo, a partir de hoy se abre una puerta interesante, que no pasará inadvertida para el sector privado. La presentación oficial del esquema tendrá lugar en el municipio de La Uribe, en el Meta, en cuya zona rural llegó a estar la tristemente célebre ‘Casa Verde’, que alojó durante un largo periodo al desaparecido ‘Tirofijo’ y otros dirigentes de la agrupación que ya completó su proceso de desarme.

El propósito de la cita a la cual está convocado el alto gobierno, junto con líderes gremiales y capitanes de diferentes compañías, es expedir la reglamentación que establece el régimen especial de tributación para las Zonas Más Afectadas por el Conflicto, cuyo acrónimo es Zomac. Dicha categoría de territorios nació con la reforma impositiva aprobada en diciembre pasado y, en la práctica, se refiere a 344 municipios (una tercera parte de los existentes en el país) escogidos a través de una metodología que incluyó la incidencia del conflicto armado, la pobreza y la ruralidad, entre otros criterios.

En pocas palabras, de lo que se trata es de estimular la creación de sociedades productivas en tales poblaciones. El aliciente consiste en establecer una tarifa de impuesto de renta que comienza en cero y sube gradualmente hasta el nivel general en el 2028, aplicable a las micro y pequeñas empresas. A su vez, en lo que atañe a las firmas medianas y grandes (identificadas por el monto de sus activos), el gravamen es la mitad del existente hasta el 2021, pasando al 75 por ciento hasta el 2027, año tras el cual termina el beneficio.

Lo sucedido en otros casos, cuando se aplicaron esquemas similares tras la ocurrencia de tragedias naturales, muestra que el mecanismo es efectivo. Para citar un caso, Caloto (Cauca), logró atraer un número importante de fábricas que hoy emplean a miles de personas de la región.

Saber cuántos inversionistas estarán interesados en aprovechar esas reglas de juego es imposible. Sin embargo, es de imaginar que diferentes iniciativas en materia industrial o manufacturera acabarán tomando cuerpo, pues el atractivo de la rebaja en el imporrenta es elevado.

Y las oportunidades no terminan ahí. Definido el capítulo de las Zomac, viene la expedición del decreto que reglamenta las obras por impuestos, un modelo que se aplica en Perú con mucho éxito y que permite que en lugar de girarle al fisco todos los tributos, una compañía pueda desarrollar infraestructura de manera directa, en favor de una determinada comunidad. Así sucedería con acueductos, carreteras, colegios, instalaciones de salud o plantas de energía.

La expectativa es que en cuestión de meses todas las reglas de juego estén en marcha, con lo cual comenzará un capítulo distinto. Si los empresarios aceptan la invitación que se les hace, será posible cerrar con mayor rapidez la brecha que hoy distancia a los grandes centros urbanos de los municipios apartados, en donde las oportunidades de encontrar un buen trabajo son casi inexistentes.

Como siempre ocurre en estos casos, es fundamental que los avivatos no hagan mal uso de las preferencias, para lo cual se han tomado diversas precauciones. Pero más allá de los controles, es clave liderar la puesta en marcha de un par de esquemas que prometen mucho y llevan a creer que el manido dividendo, derivado de la paz, está más cerca de lo que los escépticos creen.

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