Ricardo Ávila
Editorial

A propiciar el cambio

Tras el contundente resultado de los comicios del pasado domingo, Colombia debe ayudar a buscar una salida en Venezuela.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
julio 17 de 2017
2017-07-17 08:51 p.m.
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Hacía tiempo que la democracia no se encargaba de entregar un veredicto tan contundente, como el enviado por más de siete millones de venezolanos el domingo pasado. A pesar de las dificultades logísticas, la oposición a Nicolás Maduro se anotó un triunfo indiscutible al lograr organizar una consulta escenificada no solo en la nación vecina, sino en diversos rincones del globo.

Tan es así, que la plaza de Bolívar, en Bogotá, acabó siendo el escenario de una gran congregación en la que abundaban las camisetas vino tinto, o las gorras y las chaquetas tricolores del color de la bandera, con sus ocho estrellas de cinco puntas. Por unas horas, la estatua del Libertador estuvo acompañada de forma masiva por sus coterráneos.

Pasada la fiesta, sin embargo, comienza una etapa mucho más compleja que la de instalar los puntos de votación, en los que se rechazó por una amplísima mayoría la propuesta de Nicolás Maduro de convocar a una Asamblea Constituyente. El gran dilema es qué pasos seguir, con el fin de conformar un gobierno de unidad que permita comenzar con la reconstrucción de un país, que no es capaz de garantizarles a la gran mayoría de sus ciudadanos una vida digna.

El problema es que para que ello suceda, quienes se encuentran en esquinas diferentes deben llegar a una negociación cuya prognosis no es la mejor. El motivo es que la distancia entre el chavismo y la oposición no ha hecho más que ampliarse, por lo cual es previsible que la presión continúe en las calles. De hecho, todo indica que a partir de este jueves comenzará una huelga general, cuya intención no es otra que hacer inevitable un cambio en el palacio de Miraflores.

Al tiempo que los preparativos en ese sentido siguen, la diplomacia hace su parte. Varios medios internacionales aseguraron ayer, por ejemplo, que la visita de Juan Manuel Santos en la víspera a La Habana no solo estaba inspirada por el interés de comandar una misión de empresarios atraída por la posibilidad de hacer negocios con la isla, sino que buscaba convencer al régimen de Raúl Castro con respecto a propiciar una salida pacífica a la crisis. El concurso de Cuba es clave por su ascendencia sobre ciertos sectores radicales y su influencia en las fuerzas de seguridad venezolanas.

Sea como sea, un entendimiento es clave si se trata de evitar un escenario peor que el actual, que incluiría más violencia y mayor deterioro en la calidad de vida. Aparte de las decenas de muertos que han dejado las protestas de las últimas semanas, hay una verdadera tragedia humanitaria en marcha como consecuencia de la escasez de artículos de primera necesidad, comenzando por los alimentos.

Y todo apunta a un deterioro, en caso de que no aparezca el humo blanco. Los analistas económicos aseguran que el nivel de reservas internacionales se encuentra en un punto crítico, ante lo cual Caracas se verá en la disyuntiva de usar las divisas que le quedan para hacer compras en el exterior o atender los pagos de su deuda externa. En el último trimestre del año, tanto la Tesorería como la petrolera estatal PDVSA tienen vencimientos de capital e intereses que ascienden a 3.700 millones de dólares.

Impulsar un arreglo es algo que forma parte de las prioridades en la agenda de Colombia. Aparte de la solidaridad que merece un pueblo hermano, que en épocas de prosperidad les dio abrigo y empleo a cientos de miles de nuestros connacionales, está la necesidad de evitar la llegada masiva de refugiados que haría más grave la ya difícil situación en la frontera.

Debido a ello, Bogotá está en la obligación de tender puentes y facilitar un arreglo, ojalá con el respaldo de las naciones grandes de América Latina, desde México hasta Argentina. Bien se dice que la región ha actuado tímidamente ante el deterioro de la realidad en Venezuela. Después de la jornada del domingo, no hay ningún argumento en favor de cruzarse de brazos.

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