Ricardo Ávila Brújula En busca de la esperanza 11 de abril de 2017 | Editorial | Opinión | Portafolio
Ricardo Ávila
Editorial

En busca de la esperanza

Bogotá sigue siendo el claro epicentro del pesimismo en el país, así la alcaldía de Enrique Peñalosa empiece a mostrar resultados.”

Ricardo Ávila
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Ricardo Ávila
abril 10 de 2017
2017-04-10 08:49 p.m.
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Si hay que resumir los sentimientos de los millones de habitantes de Bogotá con el actual funcionamiento de la ciudad en una sola emoción, la frustración sería la escogida. Los trancones, las continuas peleas de las élites políticas, los bloqueos y la deteriorada calidad de vida han convertido la capital en la sombra de ese ejemplo urbano de principios de la década pasada. Cada día es más lejano el recuerdo de cuando las otras ciudades miraban al altiplano para copiar sus políticas públicas.

Que el pesimismo se tomó la capital del país es inocultable. De acuerdo con la más reciente encuesta Gallup, tres de cada cuatro bogotanos creen que las cosas en la ciudad están empeorando y tienen una imagen desfavorable del alcalde Enrique Peñalosa. Otros sondeos registran resultados similares e incluso peores.

Uno de los mensajes con los que el actual inquilino del Palacio Liévano regresó al cargo en octubre del 2015 fue el retorno de “la esperanza y la autoestima”. Desafortunadamente, ese no ha sido el caso aun. La segunda administración Peñalosa está repitiendo el patrón de la primera: rechazo ciudadano, bajos índices de aprobación, problemas de comunicación y el arranque de un proceso de revocatoria. A lo anterior se le añade un factor que no existía en 1999: una oposición de izquierda, que saboreó las mieles del poder, y cuenta con una gran capacidad de movilización digital.

Pero, por fin el viento parece estar cambiando de dirección. En el frente de la infraestructura, la Alcaldía ya inauguró el tristemente célebre deprimido de la Calle 94 y entregó la avenida La Sirena. En materia de cultura ciudadana, hace pocos días se lanzó la campaña ‘el poder del cono’ contra los malparqueados: un buen ejemplo de cómo se combina la agenda de movilidad peñalosista con la pedagogía mockusiana.

Con respecto al metro, que los opositores señalan que el gobierno distrital no está interesado en construir, se anunció la licitación para el segundo semestre de este año. E incluso para defenderse políticamente y no dejarles la iniciativa a los promotores de revocatoria del mandato, los seguidores del burgomaestre lanzaron la Fundación Azul.

Enrique Peñalosa es un dirigente acostumbrado a navegar en aguas difíciles y llegar a puerto. En su primer gobierno, de un rechazo del 77 por ciento en abril de 1999, pasó a un apoyo del 70 por ciento en diciembre de 2000.

Sin embargo, el entorno político de la ciudad y las prácticas opositoras han cambiado sustancialmente en estos 17 años. Además, las dificultades son mayores y los doce años de gobiernos de izquierda dejaron rezagos en áreas claves como movilidad e infraestructura. En otras palabras, apostarle a la inauguración de obras como fórmula mágica para mejorar la aceptación de la gestión en tiempos del meme y el Twitter, es arriesgado.

La sensación de polarización ideológica en la ciudad está creciendo. Si bien la mayoría de bogotanos solo quiere vivir mejor, a los protagonistas de las elecciones presidenciales del 2018 les conviene alimentar la división, pues ayuda a movilizar votos. Gobernar en medio de ese entorno no solo es difícil, sino que impide llegar a consensos sobre temas urgentes. Así, es factible que los índices de aprobación de Peñalosa sigan bajos en los meses siguientes.

No obstante, hay que persistir. Más allá de las pugnas políticas, los ciudadanos necesitan recuperar la esperanza en el progreso del Distrito. La tarea del alcalde Peñalosa es materializar la sensación de avance en temas cruciales de la vida urbana como la movilidad, la seguridad y el espacio público.

Si algo caracterizó su primera gestión es que la gente podía identificar con facilidad los elementos más destacados de su modelo de ciudad, estuviera de acuerdo o no. En la presente oportunidad, ese rumbo no es tan evidente, pues no se ha comunicado bien la hoja de ruta. Hacerlo, sería la mejor vacuna posible contra cualquier intento de revocatoria.

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