Ricardo Ávila Cien días en la Casa Blanca 27 de abril de 2017 | Editorial | Opinión | Portafolio
Ricardo Ávila
Editorial

Cien días en la Casa Blanca

El corte de cuentas para Donald Trump entrega un balance mediocre, pero las inquietudes que despierta todavía subsisten.

Ricardo Ávila
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Ricardo Ávila
abril 26 de 2017
2017-04-26 07:42 p.m.
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El 29 de abril, Donald Trump cumplirá sus primeros cien días de mandato. Desde que en 1933 Franklin Delano Roosevelt logró cimentar, en ese corto periodo, las bases con las que Estados Unidos superó la Gran Depresión, hacer un corte de cuentas forma parte de las realidades políticas. Y la evaluación se vuelve más necesaria cuando se sabe que el actual mandatario llegó al poder con promesas muy polémicas.

Lo primero a destacar son los bajos índices de popularidad del nuevo ocupante de la Casa Blanca. Según el Washington Post, la favorabilidad presidencial es del 42 por ciento, el más bajo guarismo en este punto desde 1945. En comparación, Barack Obama llegó al 65 y George W. Bush al 56 por ciento en el mismo lapso. Con una mayoría que rechaza su gestión, se puede decir que el magnate no tuvo luna de miel.

A pesar de la desaprobación señalada, los analistas indican que el respaldo que Trump tiene entre sus electores se mantiene, con lo cual la impresión existente es la de una nación polarizada. Quizás por ello, el líder republicano acude a sus bases, se comporta como si nada malo le hubiera sucedido y proclama que su gestión, hasta la fecha, es poco menos que histórica.

Entre los logros conseguidos se citan la confirmación del juez Neil Gorsuch como magistrado de la Corte Suprema de Justicia. Dado el carácter vitalicio de ese nombramiento y el frágil balance ideológico del máximo tribunal, muchos expertos aseguran que el impacto será enorme. Más tangibles, sin embargo, son las medidas orientadas a desmontar al menos diez regulaciones del gobierno de Barack Obama en áreas como el medioambiente, la venta de armas, la privacidad de internet y la banca.

Por otra parte, la decisión de atacar a Siria en represalia al uso de armas químicas, hecho por el régimen de Damasco, cayó bien entre la opinión. Los moderados que veían con preocupación un mayor acercamiento hacia Rusia, destacan que los gestos con China o Europa Occidental son conciliadores.

No obstante, la lista de fracasos es amplia. La prohibición de entrar a Estados Unidos, orientada a inmigrantes de un puñado de países musulmanes, fue suspendida por las cortes. Así mismo, la propuesta de apropiación presupuestal para la construcción del muro en la frontera con México naufragó, así Trump insista en que la obra se hará.

Para los observadores, el mayor fracaso ha sido, indudablemente, el hundimiento de la revocatoria a la reforma de salud de Obama. La profunda división entre la mayoría republicana en el Congreso plantea todo tipo de preguntas hacia adelante, sobre todo ahora que está a punto de conocerse el texto de la anunciada cirugía al régimen impositivo.

Pero, aparte de los tropiezos, lo sucedido hasta ahora confirma los temores de muchos tras el cambio de mando en Washington, con respecto a la calidad del gobierno. Los medios han reportado una Casa Blanca caótica y nepotista, donde hay dos bloques definidos en pugna: el ideólogo Stephen Bannon y Jared Kushner, el yerno del mandatario. Varios nombramientos se han caído por inconvenientes éticos y muchos más ni siquiera se han hecho. La sombra de nexos ilícitos de algunos asesores con Moscú sigue sin disiparse y es materia de investigación.

Además, los continuos viajes de Trump a su club Mar-a-Lago, en Florida, proyectan la imagen de una presidencia costosa y elitista. Su rabiosa pelea con los medios de comunicación, a los que acusa de propagar falsas noticias, empieza a generar preocupación por la libertad de prensa, algo impensable en Estados Unidos.

Muchas de las promesas de campaña aún no toman forma, pero las amenazas siguen vigentes, incluyendo la de acabar con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Por tal razón, así el balance de la gestión de Donald Trump sea mediocre a la fecha, eso no quiere decir que las preocupaciones que despierta, hayan terminado.

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