Ricardo Ávila
Editorial

Comezón del séptimo año

Detrás de un aniversario más de la Alianza del Pacífico están las dudas sobre lo que viene para este club que incluye
a Colombia.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
mayo 01 de 2018
2018-05-01 04:12 p.m.
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‘Modesto’ podría ser el término para describir el tono de la celebración de los siete años de la Alianza del Pacífico, que sucedió el sábado pasado. De manera discreta, la efeméride se conmemoró en las capitales de México, Perú, Chile y Colombia, las naciones que componen este bloque de integración profunda que todavía genera entusiasmo en círculos diplomáticos. A fin de cuentas, se trata de un sistema que se rige por la practicidad, sin pesadas estructuras burocráticas, lo cual permite tomar decisiones con rapidez.

Dicha celeridad es la que al comienzo generó enormes expectativas por la conformación de un club que, sobre el papel, tenía una población y un poder económico equivalente al de Brasil. En pocas citas, los presidentes de los países miembros avanzaron en comercio exterior, visas o movilidad académica y estudiantil, entre otros asuntos.

Ahora el esfuerzo se centra en la incorporación de Estados asociados, que permitiría allanar las barreras que existen en el intercambio de bienes y servicios con Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Singapur. La esperanza es que una vez culminen las negociaciones, la Alianza consolide su carácter transoceánico, algo que abriría la puerta a acercarse a otros esquemas como el TPP, que cuenta con once integrantes, incluyendo a Chile, Perú y México. Si de implicaciones se trata, estas se sentirían en Colombia, que en la práctica estaría ampliando sus esquemas de libre comercio.

Sin embargo, el entusiasmo en ese frente se compara con resultados que están por debajo de las expectativas originales. En el plano comercial, nuestras exportaciones a los otros tres socios originales representan el 10 por ciento de las ventas externas, una proporción pequeña, similar a la de comienzos de la década.

Y en lo que atañe al flujo de capitales, las regulaciones internas han impedido que el Mercado Integrado Latinoamericano -que cobija a las bolsas de la subregión- tenga una masa crítica importante. Más de un académico expresa su preocupación porque en este y otros campos, el escepticismo empiece a ser la norma.

De tal manera, la Alianza necesita un empujón si quiere volver realidad los sueños de un comienzo. Hacer una evaluación descarnada serviría mucho más que darse palmaditas en la espalda y volver a repetir logros, que son destacables, pero que se consiguieron algunos calendarios atrás.

No obstante, el reto más grande es el político. Aunque las elecciones que llevaron a Sebastián Piñera al poder despejaron los interrogantes sobre el compromiso de los chilenos con el esquema, y la inesperada transición presidencial en Perú no significa un cambio de rumbo, nadie sabe qué va a pasar con los otros dos miembros del club.

Aunque Colombia, en principio seguiría firme, en los debates de los candidatos se nota que el cuestionamiento a la utilidad de los TLC viene al alza. Unos y otros plantean la necesidad de examinar acuerdos con países con los cuales tenemos un déficit comercial importante. Es verdad que una cosa es lo que se dice en campaña y otra en el gobierno, pero a veces pareciera que los planteamientos nacionalistas de Trump también han echado raíz por estos lares.

Otro acertijo es México. Con Andrés Manuel López Obrador liderando las encuestas aumentan las probabilidades de un encontronazo con Washington, que tendría repercusiones en otras latitudes. Además, el proteccionismo asoma sus orejas en la tierra de los Aztecas, con lo cual no es claro si los tratados vigentes seguirían su curso o vendría un giro radical.

Todo lo anterior deja en claro que a la Alianza del Pacífico le pasa como a aquellos matrimonios bien avenidos que experimentan la conocida ‘comezón del séptimo año’. Si hay voluntad mutua, será posible superar la crisis. El problema es que no se sabe lo que desearán al menos dos de los cuatro miembros del grupo.

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