Ricardo Ávila
Editorial

El negocio aún promete

Es verdad que el dividendo de la paz todavía no es evidente, pero eso no quiere decir que cobrarlo no sea una posibilidad que continúa vigente.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
noviembre 27 de 2017
2017-11-27 08:32 p.m.
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Era de suponer que la llegada del primer aniversario de la firma definitiva de los acuerdos negociados con las Farc, relativos al final del conflicto con la que fuera la guerrilla más antigua de América Latina, suscitaría todo tipo de comentarios y opiniones con respecto a lo ocurrido a lo largo de los pasados 12 meses. También era de esperar que las evaluaciones reflejaran la polarización de posturas entre los opositores y partidarios del proceso, más ahora que aquellos que aspiran a suceder a Juan Manuel Santos en la Casa de Nariño han tomado partido en el asunto.

Unos y otros, sin embargo, no pudieron hacer una evaluación completa, pues la presente semana es crítica para el desarrollo normativo de los pactos suscritos. La suerte de la jurisdicción especial para la paz y de un buen número de proyectos que hacen tránsito en el Congreso no está definida plenamente, así sea claro que un puñado de iniciativas se quedará en el tintero.

El motivo es que hay reformas que son indispensables, más allá de que hagan parte de los compromisos adquiridos. Ese es el caso del estatuto catastral, del sistema nacional de innovación agropecuaria, de las zonas de reserva forestal o del servicio público de adecuación de tierras. Tales acápites se requieren para permitirle al país aprovechar el inmenso potencial que tiene en materia de desarrollo agropecuario.

El caso del catastro multipropósito es crítico. Suena increíble, pero lo cierto es que no hay información sobre más de una cuarta parte del territorio nacional, mientras que los datos que hay sobre la mitad de los predios están desactualizados. Aclarar puntos clave como la propiedad de la tierra o el uso que se le puede dar a un terreno no será posible hasta que se deje de andar a ciegas por el camino.

Adicionalmente, no son despreciables las oportunidades que empiezan a vislumbrarse para la actividad productiva. Para citar un caso, el programa de construcción y mejoramiento de 2.550 kilómetros de vías terciarias es apenas un abrebocas de lo que puede suceder si con el dinero de las regalías se comienzan a romper los cuellos de botella existentes en materia de infraestructura.

Un buen número de empresas han tomado nota de las ventajas que se derivan de operar en los 344 municipios que conforman las Zomac, el acrónimo de las zonas más afectadas por el conflicto. La posibilidad de recibir rebajas sustanciales en la tarifa del impuesto de renta comienza a ser evaluada, según se desprende de los pronunciamientos de diversos gremios.

Igualmente, hay un buen grado de entusiasmo ante la puesta en marcha del programa de obras por impuestos. El ejemplo de Perú, en donde un esquema similar sirvió para responder a las necesidades de varias áreas, le cae como anillo al dedo a aquellas compañías interesadas en mejorar la calidad de vida de las comunidades en las que operan.

Por otra parte, son interesantes las posibilidades que se derivan del programa de turismo y paz que abarca a 132 municipios. Las promesas son grandes, pero los retos también, dada la precariedad de instalaciones adecuadas, comenzando por accesos y hoteles.

No obstante, tanto en esta como en otras áreas todo dependerá de que haya continuidad en los esfuerzos y que se entienda la seriedad de los compromisos asumidos. Estos pasan, claramente, por asignaciones presupuestales que ascienden a 129 billones pesos de hoy en un lapso de 15 años, de los cuales el 36 por ciento provendría del presupuesto nacional. Para quienes levantan las cejas ante el monto citado, vale la pena recordar que el 85 por ciento se concentraría en el que en realidad es un plan de desarrollo rural.

El éxito de lo que se consiga en este frente es el que permitirá que el tan ansiado dividendo de la paz tenga una buena rentabilidad. La inversión exigida es elevada, pero el negocio promete todavía, incluso en un clima tan polarizado como el actual.

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