Ricardo Ávila
Editorial

Lo bueno, lo regular y lo malo

Si bien la legislatura que termina tuvo propuestas bien estudiadas y fundamentadas, también falto un debate pausado y constructivo a otros proyectos.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
junio 19 de 2017
2017-06-19 08:47 p.m.
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Termina una nueva legislatura, en la cual el Congreso cumplió con la que es su función principal: expedir leyes. Ya fuera a través del mecanismo del fast track o del procedimiento ordinario, el periodo de sesiones que concluye hoy fue particularmente rico en iniciativas de todo tipo. Y es que junto a propuestas bien estudiadas y fundamentadas, también se vieron proyectos en los que pesó más la aplanadora de las bancadas afectas a la Casa de Nariño, que el debate pausado y constructivo.

Adicionalmente, se destacó el ánimo populista de los parlamentarios que desean congraciarse con la opinión y tienen en la mira las elecciones de marzo del próximo año.
Las divisiones que normalmente existen entre las colectividades que respaldan al Gobierno y aquellas que están en la oposición, desaparecieron cuando se trató de quedar bien con grupos específicos de electores como los pensionados o los sectores sindicales.

Debido a ello, la administración Santos tendrá que objetar varias de las leyes que lleguen para sanción presidencial, sea por razones de inconveniencia o de inconstitucionalidad. De lo contrario, la precaria situación de las finanzas públicas empeoraría, pues, en algunos casos, el costo de los textos aprobados se tasa en billones de pesos. Por cuenta de los excesos, es imposible decir que primó la responsabilidad, cuando lo que hay es una mezcla variopinta de normas aprobadas en las que se combinan lo bueno, lo regular y lo malo.

Sin embargo, los balances propios de la temporada se centran en el desarrollo de los acuerdos alcanzados con las Farc. Desde la Jurisdicción Especial para la Paz hasta el estatuto de la oposición, pasando por la amnistía a los excombatientes de la guerrilla, la lista es amplia y tardará meses en ser digerida por una opinión que todavía ve la negociación adelantada en La Habana de manera ambivalente.

A pesar de que los platos fuertes quedaron servidos, la tarea no está completa. Debido a la determinación de la Corte Constitucional sobre el mecanismo expedito, que en un comienzo permitió sacar adelante algunos de los articulados más polémicos, ahora la velocidad es distinta y plantea incógnitas para el semestre que viene, pues varios asuntos clave siguen en veremos.

Más allá de la trascendencia de ese tema, vale la pena referirse a lo conseguido en materia económica. Por sus efectos en el corto plazo, el Ejecutivo centró sus esfuerzos en la aprobación de la adición presupuestal por 8,5 billones de pesos, que incorporó al programa de gastos gubernamentales los recursos adicionales generados por la reforma tributaria de diciembre pasado. La luz verde se demoró en llegar, pero una vez conseguida la autorización es de esperar que la inyección de dinero en distintos programas ayude a dinamizar una economía que transita por el carril lento.

Para el público en general, quizás resultará más visible la ley que busca poner en cintura a las fotomultas, que se habían convertido en un irritante en diferentes puntos de la geografía. Los excesos de un buen número de municipios llevaron a que el Capitolio tomara cartas en el asunto, tratando de poner orden al respecto.

En cambio, pocos notarán las disposiciones con respecto a la supervisión de los conglomerados financieros, cuya trascendencia no es menor. En un país cuyas instituciones de crédito o administradoras de fondos de pensiones cuentan con presencia en otras latitudes, era necesario dotar de mejores herramientas a las autoridades, tal como lo habían recomendado propios y extraños. Un buen sistema de control debería desembocar en entidades con cimientos más fuertes, algo que beneficia a accionistas y usuarios del sistema.

Leyes como esa sirven para enmendar la plana por parte de un Congreso cuyo prestigio es bajo, pero que a veces hace las cosas bien. Conseguir logros similares el próximo semestre será más difícil, pues la temporada electoral se acerca. Aun así, habrá que estar atentos para que el populismo no haga de las suyas.

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