Ricardo Ávila
Editorial

No hacer cuentas alegres

El fuerte bajón en las cotizaciones del petróleo obliga a elevar el nivel de alarma en los países productores, como Colombia.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
mayo 04 de 2017
2017-05-04 08:31 p.m.
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Las nubes se venían acumulando en el horizonte desde hace semanas, hasta que ayer se desató la tormenta. Así podría describirse lo sucedido en la víspera, cuando las cotizaciones del petróleo se descolgaron casi cinco por ciento en la sesión, llegando a su punto más bajo desde noviembre.

Para ningún observador pasó desapercibido que la variedad Brent –que es la que le interesa a Colombia– franqueó la barrera simbólica de 50 dólares el barril, cerrando apenas por encima de los 48 dólares. A su vez, la referencia WTI quedó cerca de los 45 dólares, un nivel que más de uno aspiraba a dejar indefinidamente en el baúl de los malos recuerdos.

Las causas de lo sucedido fueron primordialmente dos. Para comenzar, un reporte de esta semana demostró que los países que integran el cartel de la Opep recortaron con éxito su producción en cerca de 1,2 millones de barriles diarios, pero no sus exportaciones. En otras palabras, se deshicieron de inventarios acumulados, con lo cual le hicieron un esguince al compromiso de apretarse el cinturón.

Por otra parte, los datos provenientes de Estados Unidos muestran que la extracción de crudo en el país del norte –que llegó a caer hasta 8,9 millones de barriles diarios el año pasado–, ahora está en 9,3 millones. En contra de las expectativas, el bombeo norteamericano se recuperó con rapidez, sobre todo en aquellos campos que usan técnicas no convencionales como el polémico fracking.

El efecto combinado de ambas realidades es que el exceso de oferta que ocasionó, en su momento, la fuerte corrección en los precios, no ha desaparecido del todo. Tal como están las cosas, los expertos sostienen que solo hasta finales del año llegaría el ansiado equilibrio entre bombeo y consumo, por lo cual será necesario un tiempo adicional para que empiecen a disminuir las existencias acumuladas, que son considerables.

Esa precisión haría que el crudo se mantenga relativamente deprimido en el futuro cercano. Aunque nadie puede hacer apuestas con plena certeza, el pronóstico de que el petróleo suba hasta los 60 dólares el barril, se vuelve altamente improbable.

Semejante previsión es mala para las naciones productoras, incluida Colombia. Basta tener en cuenta que por cada dólar que baje el barril, el país deja de recibir cerca de 800.000 dólares diarios, lo cual influye sobre el monto de las exportaciones, la tasa de cambio, las regalías que obtienen las regiones y los ingresos fiscales del 2018.

Tampoco es buena la prognosis para las compañías del ramo que por estos días venían reportando resultados parciales muy buenos, como ha sido el caso de ExxonMobil, Shell o Repsol. El recorte generalizado en gastos permitió ampliar los márgenes de ganancia, pero en un escenario de precios más bajos, será difícil mantener el crecimiento visto en las utilidades.

Dentro de ese grupo se encuentra Ecopetrol, cuyo presupuesto de inversiones para este año es bien ambicioso. Gracias a un agresivo programa de reducción de costos, el punto de equilibrio de la empresa de mayoría estatal es menor que un par de años atrás, pero todo dependerá de lo que pase en los meses que vienen.

Cuando sacan la bola de cristal, los expertos aceptan que todavía puede darse una mejoría en precios. Para que eso pase, es clave que la Opep prorrogue al menos por seis meses más los recortes programados y que no haya trampas, algo que en el pasado ha sido más la norma que la excepción.

Mientras dicha incógnita se define, habrá que elevar el nivel de alerta. Y es que así las cotizaciones no vuelvan a los mínimos observados a comienzos del 2016, es claro que el alivio que esperaban los países productores apunta a ser de menor magnitud ahora. Por eso es mejor no hacer cuentas alegres y extremar las precauciones, algo que en nuestro caso concierne a la economía colombiana y a las finanzas de Ecopetrol.

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