Ricardo Ávila
Editorial

Para despejar la vía

La aprobación de un proyecto de ley que hace tránsito en el Congreso, es clave para que los cierres financieros de las llamadas 4G se logren.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
octubre 24 de 2017
2017-10-24 09:17 p.m.
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El proyecto de ley “por la cual se adicionan, modifican y dictan disposiciones orientadas a fortalecer la contratación pública en Colombia” no le dice mucho a la ciudadanía. Sin embargo, el paso de la iniciativa a la cual le falta solamente una votación en la plenaria de la Cámara de Representantes, es considerado crucial para que la locomotora de la infraestructura logre alcanzar la velocidad que muchos anhelan.

La necesidad de hacer precisiones jurídicas es clave a la luz de obstáculos aparecidos en la vía. Para nadie es desconocido que el escándalo en torno a los sobornos pagados por la adjudicación de la obra del segundo tramo de la Ruta del Sol, condujo no solo a la liquidación del contrato, sino a que una serie de acreedores, incluyendo bancos, trabajadores y proveedores, quedaran en el limbo.

Aunque en este caso las soluciones se han abierto camino y eventualmente se pagarán las deudas, las alertas se dispararon en las instituciones de crédito. Por ello, los cierres financieros del programa de autopistas de cuarta generación están en el congelador. Aparte de las ocho iniciativas que habían recibido luz verde al comienzo del año, con inversiones programadas por 11,4 billones de pesos, las demás siguen en veremos.

Ese es uno de los motivos por los cuales la anhelada reactivación de la economía no ha tenido lugar, al menos con la fuerza esperada. La esperanza de que el sector de la construcción se convirtiera en líder de la actividad productiva quedó aplazada hasta que las solicitudes de préstamo pendientes sean aprobadas y los trabajos en varios puntos de la geografía nacional muestren mucha más dinámica que la vista hasta ahora.

La solución propuesta no fue otra que la de establecer que se seguirán las reglas de juego que existen en un artículo de la Ley 80 –la misma que rige la contratación pública–, ante la declaratoria de nulidad de un contrato por objeto o causa ilícita. Dicho de manera más clara, de lo que se trata es que no paguen justos por pecadores, cuando la corrupción hace presencia.

Sin entrar en honduras técnicas, el propósito es que se reconozcan las obras ejecutadas de manera parcial o total, cuando se pruebe que el interés público ha sido satisfecho. Para usar un ejemplo, si de 100 kilómetros se logra ejecutar la mitad, se podrán hacer los giros correspondientes con el objetivo de que los terceros de buena fe tengan una fuente de pago.

La iniciativa que hoy hace tránsito en el Capitolio plantea una metodología sobre la base de que los trabajos realizados se liquidarán a precios de mercado, es decir sin tener en cuenta eventuales ineficiencias o sobrecostos. También están previstas sanciones en cabeza de las personas o sociedades que sean responsables de la nulidad del contrato.

Aunque la fórmula es la adecuada, pues asigna responsabilidades y despeja incertidumbres, no le han faltado detractores. Hay quienes sostienen que esta es una forma de socializar las pérdidas, ya que el Estado acabaría pagando por trabajos no terminados. Los defensores de la propuesta insisten en que no es así, y una lectura cuidadosa del artículo como está redactado les da la razón.

Una vez termine el trámite en el Congreso y la ley pase a sanción presidencial, desaparecería el elemento de incertidumbre que tiene en vilo al programa vial. La expectativa del Gobierno es que antes de que termine el año se puedan concretar cinco cierres financieros adicionales por valor de más de cinco billones de pesos, con lo cual las cosas volverían a su curso.

Más vale que así sea. Hay autopistas que muestran atrasos cercanos a un año frente al cronograma original, atribuibles a motivos de fuerza mayor. Conseguir que los bancos vuelvan a abrir las llaves del crédito es indispensable para que la esperanza de que el país cuente con una infraestructura decente empiece a convertirse en realidad.

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