Ricardo Ávila
Editorial

Pocas luces de esperanza

El más reciente Gallup Poll dice que el pesimismo es la norma entre los colombianos, lo cual no es bueno para la economía.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
agosto 30 de 2017
2017-08-30 08:14 p.m.
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Los meses pasan y el calendario del 2017 está cada vez más cerca de llegar al final de sus hojas, sin que el talante de los colombianos muestre síntomas contundentes de mejoría. Así lo viene de confirmar la más reciente entrega del Gallup Poll que fue dado a conocer ayer y cuyos resultados muestran un panorama en el cual las sombras superan con creces a las luces.

Para comenzar, la ciudadanía es mayoritariamente pesimista, y por un amplio margen. Así la apreciación sobre el estado de cosas sea un poco menos crítica que en otros sondeos, 69 por ciento de los encuestados en las cinco ciudades más grandes consideran que la situación en el país van por mal camino.

Las causas de esa apreciación son varias, pero no hay duda de que los escándalos de corrupción pesan mucho en el ánimo de la gente. Tanto, que la venalidad es vista como la peor de todas las lacras, por encima del orden público o el bajo poder adquisitivo, algo que nunca había sucedido en la historia de la encuesta. Tal parece que el destape de la olla podrida en los altos tribunales confirma la impresión generalizada sobre las prácticas censurables por parte de funcionarios o personas elegidas a las corporaciones públicas.

No obstante, las bajas calificaciones no se detienen ahí. La coyuntura económica es vista con mucha preocupación debido a la impresión de que el desempleo o la inflación no marchan por la senda apropiada. A la luz de un Producto Interno Bruto que se expande apenas por encima del 1 por ciento anual, dicha apreciación parece justificada, sin embargo, no deja de plantear interrogantes sobre la anhelada recuperación del consumo.

Por otro lado, hay que mencionar las máculas de siempre. La inseguridad es un dolor de cabeza que no cesa, al igual que la calidad y el cubrimiento de la salud. En contraste, la guerrilla dejó de ser un asunto prioritario, seguramente porque parte de los más escépticos aceptan que la entrega de armas por parte de las Farc tuvo lugar y el proceso de desmovilización de la guerrilla anda.

Una mención aparte merece Bogotá, que desde un buen tiempo atrás es el epicentro del pesimismo en Colombia. Aunque eso no es nuevo, dicha percepción se combina con un deterioro del estado de ánimo en Cali y con el atípico empeoramiento en la impresión que tienen los habitantes de Medellín sobre lo que pasa en su ciudad. Puesto de otra manera, los factores locales aparecen como un lastre, más evidente ahora, con la excepción de Barranquilla y Bucaramanga.

El clima negativo afecta la imagen de los dirigentes, con Juan Manuel Santos a la cabeza. El índice de desaprobación del mandatario es del 72 por ciento, sin que existan mayores posibilidades de que baje, a pesar de que ya comenzó la cuenta regresiva para que abandone la Casa de Nariño. A algunos les puede parecer curioso, pero a Álvaro Uribe tampoco le va bien, pues 50 por ciento tiene una imagen desfavorable del expresidente, algo que nunca le había sucedido.

Para quien quiera encontrar una luz de esperanza en el Gallup Poll, vale la pena destacar el salto en quienes responden que están satisfechos con su estándar de vida, es decir con las cosas que pueden hacer y comprar. Según el sondeo, 57 por ciento respondió afirmativamente a la pregunta, nueve puntos porcentuales más que a finales de junio.

Si ese repunte es suficiente o no para darle un impulso a la demanda interna, es algo que está por verse. No obstante, la radiografía del sondeo es descarnada, ya que muestra una opinión más que escéptica ante lo que pasa en el territorio nacional, pues la crisis de confianza es profunda, lo que se nota en el deterioro de la imagen de un buen número de instituciones. Y mientras este impedimento no se supere, será difícil esperar que cualquier reactivación dure, a menos que la gente comience a ver el vaso medio lleno, algo que –sugieren los sondeos– todavía se demora.

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