Ricardo Ávila
Editorial

Por allá sí escampa

El crecimiento de la economía mundial se ve mejor, según lo ratifica el Fondo Monetario, pero América Latina no asoma la cabeza.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
julio 24 de 2017
2017-07-24 08:21 p.m.
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Cuando hace tres meses el Fondo Monetario Internacional expidió un parte relativamente alentador con respecto a la marcha de la economía mundial, más de un analista prefirió tomar los pronósticos de la entidad con un grano de sal. Pero ayer el organismo se ratificó en las apuestas hechas, así la suerte de una serie de países se vea diferente –en algunos casos peor y en otros mejor– que en los cálculos dados a conocer en abril.

El avance referido puede parecer menor, aunque no por ello deja de ser significativo. Frente a un crecimiento del 3,2 por ciento en el Producto Interno Bruto global durante el año pasado, la proyección para el 2017 es de 3,5 y para el 2018 de 3,6 por ciento. Por cuenta del avance señalado, aumentan las posibilidades de acercarse al 4 por ciento anual, un nivel que marca la diferencia entre lo mediocre y lo aceptable.

Tal vez lo más destacable en la revisión periódica del FMI es que hay algo más de homogeneidad en el desempeño de las diferentes regiones del planeta. Por ejemplo, entre las naciones desarrolladas, las que integran la llamada zona euro ganan velocidad, al igual que Japón, mientras que Gran Bretaña y Estados Unidos pierden algo de ritmo.

En lo que atañe a los dos angloparlantes, el Brexit comienza a pasarle factura al Reino Unido, al tiempo que la incapacidad de Donald Trump a la hora de sacar adelante su agenda legislativa hace improbable que su programa de estímulo interno se convierta en realidad pronto. Tampoco es despreciable comprobar que el riesgo proveniente de medidas proteccionistas de Washington se ha mitigado, pues el espectro de una guerra comercial es menos visible ahora.

Dicha circunstancia les ayuda a los países emergentes, que tienen un balance más positivo ahora. China, cuyo peso es conocido, arrancó el año con el pie derecho, algo que le ayuda a la demanda de bienes primarios y se nota en otros continentes.

Lamentablemente, esos vientos a favor no corren con fuerza por América Latina. A pesar de que, después de haber experimentado una contracción del 1 por ciento en el 2016, la región volverá a terreno positivo este año, el pronóstico apenas sirve para recuperar lo perdido. Cuando se incluye el criterio del aumento de la población, el retroceso del ingreso por habitante, que empezó a verse en el 2015, todavía no cesa.

Es verdad que Brasil tiene cifras en negro y que México respira con algo más de tranquilidad frente a las amenazas que en algún momento recibió de su vecino del norte, pero en ninguno de esos casos se puede hablar de un desempeño estelar. Para colmo de males, la impresión del Fondo es que en las demás economías del área la desaceleración es la norma, como le sucede a Chile, Perú y Colombia, para no hablar de la tragedia venezolana.

Tales elementos dejan en claro que seguimos en la parte baja de la lista, en cuanto a crecimiento se refiere. Más inquietante tal vez es que la probabilidad de que Latinoamérica retorne a las tasas de expansión que registró en la época de la bonanza es considerada baja, a menos que ocurra un imprevisto.

Y aunque una ráfaga a favor siempre puede soplar, quizás lo más responsable es concentrarse en los peligros que acechan. Los temores en el campo electoral que podrían haber llevado a la disolución de la Unión Europea se han disipado, pero todavía hay inquietudes en torno a cómo se adelante el divorcio entre Londres y Bruselas. Los bandazos de la administración Trump y las tensiones financieras en China también se agregan a la agenda de potenciales dolores de cabeza.

Debido a ello, es mejor mantener el nivel de alerta. Bajar la guardia no es una opción y menos para América Latina, que no fue capaz de hacer las reformas que requería en los tiempos de las vacas gordas y que ahora debe aconductarse en los de vacas flacas. Por allá comienza a escampar, mientras que por acá sigue la lluvia.

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