Ricardo Ávila
Editorial

Puntos por resolver

La locomotora de la infraestructura se encuentra con más de un obstáculo en la vía, aplazando la anhelada reactivación económica.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
agosto 23 de 2017
2017-08-23 08:44 p.m.
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Las señales más recientes con respecto a la economía colombiana sugieren que el repunte que anhelan las autoridades para llegar a la meta oficial de 2 por ciento de crecimiento del producto interno bruto en el 2017 no tiene todavía la fuerza esperada.
Debido a ello, el Banco de la República redujo la semana pasada su proyección anual al 1,6 por ciento, lo que equivale a una recuperación muy tímida que abre interrogantes sobre el futuro.

Entre las condiciones para que la realidad mejore, los expertos mencionan la necesidad de que la locomotora de la infraestructura ande más rápido. Sin embargo, las cosas en el sector no van de acuerdo con lo planeado,pues aparte de los obstáculos que enfrentan proyectos claves en materia fluvial y ferroviaria, el programa de concesiones de cuarta generación tampoco avanza al ritmo esperado.

Ese fue precisamente el objeto de una reunión que sostuvieron representantes del sector con el nuevo Ministro de Transporte hace unos días. Más que darle la bienvenida a un funcionario que ya estuvo a cargo de la cartera al comienzo de la administración Santos, en la cita primaron los temas sustantivos, ya que se revisaron cinco asuntos urgentes que requieren atención gubernamental. Todos están relacionados con los problemas que enfrentan diferentes consorcios para lograr los cierres financieros que siguen pendientes y sin los cuales no se pueden comenzar las obras.

El primero de los puntos mencionados fue la urgencia de liquidar a la mayor brevedad el contrato del tramo II de la Ruta del Sol, que estaba a cargo de Odebrecht. Más allá de las investigaciones que hace la Fiscalía y los procesos legales en marcha, la suspensión de la iniciativa dejó en el limbo el pago de los 2,65 billones de pesos que prestaron una serie de bancos comerciales, cuando nadie imaginaba el tamaño del escándalo que se destapó a finales del año pasado.

Ante el impacto potencial que tiene el atraso en los pagos sobre el balance de las entidades de crédito, las cosas están en veremos. No solo se trata de asumir eventuales pérdidas, sino de examinar qué precedente se sienta en el manejo de estos casos, pues caería muy mal que los justos acaben pagando por los pecadores.

Debido a ello, se incorporó un artículo en un proyecto de Ley que hace curso en el Congreso con el propósito de proteger a los terceros de buena fe. Si la norma sale adelante, habría reglas de juego claras cuando se declare nulo un contrato por cuenta de causas ilícitas.

Por otra parte, las firmas constructoras pidieron la reglamentación de un artículo de la reforma tributaria aprobada en diciembre, que cambió el método de amortización de este tipo de emprendimientos. El debate es técnico, pero en el caso más extremo de interpretación eleva la carga fiscal y afecta el flujo de caja de las firmas concesionarias, lo cual impacta la tasa interna de retorno de los proyectos.

A la lista anterior se suma el trámite urgente de la Ley Estatutaria de consultas previas. Son múltiples los ejemplos de iniciativas que se han desviado del cronograma original, dando origen a sobrecostos y renegociaciones que entorpecen la etapa de construcción.

No menos importante es enviar señales concretas con respecto a la gestión de riesgos que impiden la presencia de más instituciones financieras internacionales. En este caso, también le corresponde al Ejecutivo tomar el toro por los cuernos para que existan más y no menos fuentes de recursos.

Sin embargo, allanar el camino no es fácil. Para que la locomotora vuelva a caminar rápido se requiere que el Gobierno en pleno reaccione con prontitud y que la Casa de Nariño adjudique tareas específicas a diferentes ministerios. De lo contrario, el tiempo seguirá pasando y se tendrán que aplazar las esperanzas de reactivación de una economía que todavía anda por el carril lento, debido a que las obras no comienzan aún.

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