Ricardo Ávila
Editorial

Que las cosas tomen su curso

El envío de señales contradictorias con respecto a la venta de la operación de Cafesalud le hace daño a un proceso que es complejo.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
junio 07 de 2017
2017-06-07 11:01 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Han pasado apenas un par de semanas desde cuando se concretó la venta de la operación de Cafesalud a un consorcio integrado por ocho grupos involucrados en el sector, que tiene vínculos con dos aseguradoras internacionales importantes. La suma ofrecida, de 1,45 billones de pesos, no solo duplicó las expectativas gubernamentales, sino que es seis veces mayor que la del otro postulante.

Despejada la incógnita sobre el éxito de una operación, que más de uno veía con escepticismo, transcurre una etapa de transición en la cual la prioridad debe ser la debida atención de los 5,8 millones de usuarios con que cuenta la malograda EPS. Los problemas asociados a la calidad del servicio desembocaron en que cerca de un millón de personas prefirió cambiar de barco en el pasado reciente, antes que exponerse a una incertidumbre que ojalá se haya superado para siempre.

Al mismo tiempo, comienza la etapa de adelantar la liquidación de la sociedad que desaparece, la cual sobre el papel contará con suficientes recursos para atender sus pasivos y, eventualmente, pagar parte de las obligaciones de Saludcoop. Fue precisamente el descalabro de esta última y los abusos documentados de sus administradores, lo que en su momento condujo a una intervención cuya prognosis era francamente mala.

Tal como están las cosas, habrá fondos suficientes para pagarles a los proveedores de Cafesalud y, especialmente, a los trabajadores. Será indispensable una buena depuración de facturas y obligaciones con el fin de evitar sorpresas de última hora, ante lo cual hay que extremar los controles y buscar ahorros donde se pueda. Aun así, la perspectiva de quedar a paz y salvo con unos y otros, no se veía clara, en absoluto, tan solo unas semanas atrás.

La expectativa de que el último capítulo de esta larga historia se encuentra cerca de escribirse, quedó, sin embargo, en entredicho a comienzos de la semana. Un comunicado de la Procuraduría General de la Nación planteó dudas sobre las características de la transacción, especialmente lo relacionado con lo que compra y no la firma Prestasalud, triunfadora en la puja.

Los interrogantes fueron resueltos con rapidez por los funcionarios encargados del tema, quienes señalaron que habrá una fiducia que se encargará de lo pasado, a la vez que se creará una nueva entidad. El problema es que los cuestionamientos quedaron pesando en el ambiente, algo que tuvo repercusiones en el Congreso, o en sectores sindicales que se oponían a la transacción.

En tal sentido, no está de más hacer un llamado a la prudencia para que las cosas no se presten a equívocos. Lo anterior no se opone a que la Procuraduría haga la labor de seguimiento que le corresponde en las etapas que vienen, pues, como bien lo señaló el organismo disciplinario, está facultado para controlar y vigilar el uso de los recursos públicos que administra una firma privada.

Al mismo tiempo, es evidente que la Superintendencia de Salud necesita tener la rienda corta para evitar que se repitan errores pasados. La sombra de duda que se ha tendido sobre al menos uno de los integrantes del consorcio triunfador obliga a mantener los ojos muy abiertos, entre otras, para darle garantías al público de que el largo proceso que arranca ahora se desarrolla de forma adecuada.

No obstante, hay que dejar que los acontecimientos sigan su curso. Si algo hace falta en el sistema de salud colombiano es comprobar que el modelo actual es viable desde el punto de vista financiero. Más allá de los avances en cobertura, persisten fallas que solo podrán atenderse con operadores fuertes, que respeten las reglas de juego.

En caso de que eso finalmente acabe sucediendo, los grandes beneficiados serán los usuarios de un sistema que demandan y merecen mejor atención. Nada está garantizado, pero es hora de avanzar.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado