Ricardo Ávila
Editorial

Sostenible y productiva

Colombia tiene condiciones naturales, que son únicas, en lo que atañe al desarrollo de la bioeconomía, a partir de su inigualable biodiversidad.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
febrero 01 de 2018
2018-02-01 09:08 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Cuando se abordan los temas ambientales, normalmente las discusiones se circunscriben a la contaminación y al cambio climático, causado por los gases de efecto invernadero. Así se reflejó hace poco en las preguntas que se les formularon a los candidatos presidenciales, en un buen debate organizado en la Universidad de los Andes por el Foro Nacional Ambiental.

No obstante, el asunto se trata de manera reactiva y aún no se discute todo el aporte que puede contribuir a la actividad económica el desarrollo de sectores ligados al llamado ‘Crecimiento Verde’. Muchos de sus capítulos son intensivos en mano de obra, demandan y generan nuevos conocimientos y admiten distintas empresas: desde las sociales hasta las de alcance global, dando origen a ingresos sostenibles.

Aunque el abanico es amplio, vale la pena detenerse en el inmenso potencial que tiene la bioeconomía como motor de largo plazo, en un país que requiere otras fuentes de crecimiento. Definida por la Cepal como “la que promueve una nueva forma de organización de las cadenas de valor industrial asociadas a la biodiversidad (biocadenas) y la generación de flujos de economía circular”, aquí se incluyen bioenergía, biomasa y bioinsumos, entre otros.

El mercado para estos productos está creciendo a tasas de dos dígitos por año, lo que ha llevado a los países de mayores ingresos y a algunos emergentes a formular políticas para fomentar su progreso, con el fin de posicionarse primero que los demás. Algunos mercados mundiales incluyen el de cosméticos naturales (12.000 millones de dólares), aceites esenciales (11.000 millones), plantas medicinales y extractos (11.500 millones) y biorreguladores y bioestimulantes de crecimiento vegetal (2.500 millones), para mencionar unos pocos.

Para aprovechar parte de este potencial, los empresarios nacionales mencionan la necesidad de una normativa sencilla, clara y estable. Así mismo resaltan que países tropicales como el nuestro tienen dos grandes fortalezas: la generación de biomasa y la propia biodiversidad. Por ello, una buena parte de las iniciativas estaría alrededor de cerrar el ciclo en sectores agrícolas tradicionales. Un ejemplo es el de la piña gold en Costa Rica, que tras un análisis de bioprospección, permitió definir que los residuos vegetales que esta deja, generan una enzima que estabiliza el proceso de fermentación de la cerveza. Con ello no solo se eliminó una fuente de contaminación, sino que se identificó una fuente de generación de valor.

En cuanto al aprovechamiento de la biodiversidad, hay varios casos conocidos de firmas que elaboran cosméticos naturales, al igual que las que desarrollan extractos vegetales para la protección eficaz y sostenible de cultivos. Este tipo de actividades les ofrece a consumidores y productores alternativas limpias y efectivas. En más de una ocasión esto ocurre a precios competitivos con los insumos que tradicionalmente utiliza la industria.

Para avanzar en esta materia se requiere de una alianza con universidades y centros de investigación. No obstante, esto no es suficiente. Es clave algo de pedagogía al sector financiero para que conviertan en sujetos de crédito los modelos de negocio que son viables. Aquí el papel de la banca de redescuento puede ser crucial para su rápido avance.

Ahora lo que procede es comenzar a dar pasos definidos. Tras la firma de los acuerdos de paz, son numerosas las regiones que se pueden integrar por primera vez a la economía, pero ello exige trabajar en el terreno e impulsar programas piloto. De lo contrario, las alternativas ilegales, que no requieren conocimientos sofisticados, seguirán mandando la parada. Y Colombia continuará desperdiciando la oportunidad de aprovechar de manera sostenible y productiva su inmensa biodiversidad.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado