Ricardo Ávila

El riesgo con las vigencias futuras

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
julio 20 de 2015
2015-07-20 11:59 p.m.
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Una de las preocupaciones en relación con la estrategia fiscal presentada por el Ministerio de Hacienda en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP), tiene que ver con el grueso monto de vigencias futuras y los riesgos que puede acarrear para el manejo de las finanzas públicas.

De acuerdo con el MFMP, las vigencias futuras aprobadas para el periodo 2016-2040 suman 89,7 billones de pesos, a precios de hoy, con un incremento cercano a 27 billones frente a lo que se tenía autorizado en el 2014. Como proporción del presupuesto anual, estas han crecido de niveles de 1,9 por ciento del PIB en el 2000, a entre 8 y 9 por ciento desde el 2008. En 2016, el monto aprobado alcanzará 1,5 por ciento del PIB.

Las vigencias futuras no son otra cosa que la autorización hoy de un determinado gasto con cargo a presupuestos futuros. En la institucionalidad colombiana, en la que solo se dan autorizaciones de gasto para el año en curso, la vigencia futura es el mecanismo a través del cual se aseguran recursos para proyectos cuya ejecución toma más tiempo. El mejor ejemplo es la construcción de una carretera. La vigencia futura evita que el Ministerio de Transporte tenga que ir a buscar cada año los recursos en el presupuesto para darle continuidad a las obras. Otros países como Canadá, Australia, Brasil, Nueva Zelanda y Reino Unido, tienen figuras muy similares. Sin embargo, estas autorizaciones tienen que estar entre los techos de gasto definidos en MFMP, y se aprueban en el Consejo de Ministros, luego de demostrar que es un proyecto de inversión estratégico para el desarrollo del país.

Lo cierto es que en una nación, en donde los recursos públicos son limitados y la asignación del gasto no se ha caracterizado por ser eficiente, las vigencias futuras tienen el mérito de asegurar recursos para satisfacer determinadas necesidades estratégicas, en horizontes largos de tiempo, los cuales pueden abarcar, en algunos casos, varios gobiernos. La urgente necesidad de mejoras a la infraestructura del país, sector al que se destinan gran parte de estos dineros, constituye una justificación para su uso.

No obstante, bajo ciertas circunstancias fiscales, amarrar presupuestos futuros también trae riesgos. Con razón, se ha señalado que como la vigencia futura es una obligación presupuestal que hay que cumplir sea como sea, la figura se parece mucho a una deuda y su exagerado uso puede tener repercusiones en la evolución del déficit y su sostenibilidad.

Pero hay otro problema, especialmente dada la estructura fiscal colombiana, asociada con la mayor inflexibilidad del gasto que acarrean las vigencias futuras. Cabe recordar que todos los gobiernos han señalado que parte del problema fiscal ha sido generado por la elevada inflexibilidad del gasto de funcionamiento, debido a que este responde en altísima proporción (entre 75 y 80 por ciento), o bien a mandatos constitucionales, de ley o decisiones judiciales, como las transferencias regionales, las pensiones, los ajustes de salarios o las sentencias; o también a obligaciones imposibles de desatender, como el servicio de la deuda pública interna y externa. Hasta hace unos años, el único rubro flexible era la inversión.

Hoy, las vigencias futuras le están introduciendo inflexibilidad a la inversión, debido a que parte del cupo de gasto futuro se está comprometiendo desde ahora. En consecuencia, la proporción de recursos que este y los próximos gobiernos podrán asignar autónomamente a inversión en otros sectores como salud y educación, se reduce.

Así el Ministro diga que las vigencias se mantienen entre el límite de 10 por ciento del presupuesto total, estas van a representar, seguramente, una proporción mayor de la inversión, dado que el ajuste que plantea el MFMP se dará en este rubro. Ya no se puede culpar de toda la inflexibilidad fiscal a las leyes, la Constitución y los jueces, pues el Gobierno también está contribuyendo, con alguna justificación, a ella.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

@ravilapinto

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