Ricardo Ávila
Editorial

Sabor amargo en Aguadulce

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
junio 27 de 2016
2016-06-27 08:58 p.m.
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Cuando, de manera regular, el Gobierno colombiano sale a los foros internacionales con el propósito de promover al país como destino de capitales foráneos presenta ejemplos concretos de compañías que han tenido fe y sacado sus proyectos adelante. Ese debería ser el caso de Aguadulce, un puerto que se construye en una zona de Buenaventura y al cual le faltan escasas semanas para ser inaugurado, tras nueve años de construcción y una inversión cercana a los 500 millones de dólares.

Una vez entre en funcionamiento, los beneficios para exportadores e importadores serán inmediatos. Para comenzar, porque habrá mayor competencia al ponerse a disposición del sector empresarial facilidades modernas con capacidad para 550.000 contenedores anuales que podrán ser cargados y descargados con rapidez gracias a la existencia de grúas de última generación. Hacia adelante y en la medida en que el país se inserte más en las corrientes del comercio global, las recompensas serán todavía mayores, pues hay espacio para duplicar el potencial de ahora.

Al parecer, eso fue lo que pensaron los socios que están detrás de un emprendimiento que incluyó vías y muelles, gracias a una concesión otorgada a 30 años de plazo por el Gobierno colombiano. Los accionistas principales vienen de Singapur y Filipinas y manejan 40 terminales y 30 puertos a lo largo y ancho del planeta, en los cuales mueven anualmente más de 70 millones de contenedores de 20 pies.

"Se puede crear un lucro cesante inmenso, además de poner en entredicho la generación de cerca de 500 empleos directos y 2.000 indirectos". 

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No obstante, la iniciativa encontró un obstáculo de última hora que la tiene en vilo. Se trata de una exigencia de la alcaldía bonaverense, que revocó una serie de circulares emitidas el año pasado, con base en las cuales se concedieron licencias de construcción para las edificaciones de carácter convencional como bodegas, talleres o edificios administrativos. En consecuencia, las autoridades locales sellaron las obras y hablan de sanciones, ante la ausencia de un plan parcial.

Para no entrar en la controversia jurídica, basta decir que el hecho de revocar un acto administrativo propio y perjudicar a un tercero es, por decir lo menos, insólito. La firma afectada sostiene que el derecho está de su lado y que todo se hizo con los permisos debidos. De corroborarse esa postura y sin desconocer que tuvo lugar un cambio de mando en el poder municipal, eso no faculta a la administración entrante para hacer una especie de borrón y cuenta nueva que se lleve de frente lo que sucedió en el pasado.

Debido a ello, se puede crear un lucro cesante inmenso, además de poner en entredicho la generación de cerca de 500 empleos directos y 2.000 indirectos en una zona con una elevada tasa de pobreza. Eso para no hablar de millonarias demandas que tendrían que ser asumidas por las arcas públicas, sean del orden nacional o municipal.

"Hay que hacer un llamado a la cordura y dejar que se complete una iniciativa que le debería dejar grandes beneficios a Buenaventura". 

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Si lo anterior es una salida en falso o resultado de la presión de un competidor que quiere defender sus terrenos, es algo que forma parte de las elucubraciones. Como es de suponer, la dirigencia gremial del Valle del Cauca ha puesto el grito en el cielo y exige que la clase política se pronuncie, comenzando por la Gobernación. A su vez, la administración Santos debe hacer lo propio con el fin de que se pueda cortar el nudo gordiano. En el mejor de los casos, el error se podrá corregir sin que los cronogramas se desvíen de lo programado. Aun así, habrá que sacar lecciones que sirvan para que en el futuro no se presenten casos similares.

En consecuencia, hay que hacer un llamado a la cordura y dejar que se complete una iniciativa que le debería dejar grandes beneficios a Buenaventura en términos de oportunidades de trabajo, avance social y encadenamientos comerciales y productivos. Justo ahora que la ampliación del Canal de Panamá acaba de entrar en operación, lo que menos se necesita es que la historia de Aguadulce deje un sabor amargo, con implicaciones negativas para el distrito, el departamento del Valle y la economía nacional.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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