Ricardo Ávila
Editorial

Se enrarece el ambiente

La reciente devaluación del peso es el resultado de la crisis que vive Turquía, en medio de un entorno global cada vez más complejo. 

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
agosto 13 de 2018
2018-08-13 09:34 p.m.
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Un observador desprevenido podría concluir con facilidad que aquí no ha pasado nada: a fin de cuentas, la tasa representativa de mercado para hoy es de 2.984 pesos por dólar, la misma con la que comenzó el 2018 y apenas un peso por debajo en comparación con la de hace doce meses. Sin embargo, esa impresión varía de manera fundamental cuando se tiene en cuenta que la moneda nacional se ha devaluado frente a la estadounidense en 3,8 por ciento en lo que va de agosto, algo verdaderamente inusual.

Que no estamos solos, es indudable. Ayer, sin ir más lejos, el billete verde se fortaleció frente a todas las monedas de las economías emergentes. Puesto de otra manera, hay un fenómeno de carácter global con ramificaciones en Colombia que, de hecho, se siente con más fuerza en otras latitudes. En la víspera, las autoridades de Indonesia intervinieron para sostener la rupia, mientras que en Argentina el banco central elevó su tasa de interés al 45 por ciento anual con el fin de contener el desplome del peso, que otra vez llegó a mínimos históricos.

La causa del problema es Turquía, en donde la lira llegó a depreciarse 10 por ciento durante la jornada. Tras el descalabro de ayer, la moneda de la populosa nación que une a Europa con Asia menor ha perdido 28 por ciento de su valor frente al dólar en lo corrido del mes y 45 por ciento en lo que va del año. El derrumbe de la bolsa de Estambul es tan notorio que los índices accionarios están en el mismo punto al que llegaron cuando estalló la crisis financiera internacional, a finales del 2008.

Es posible que la situación no habría llegado al punto actual si el gobierno de Tayyip Erdogan hubiera aplicado los remedios que se utilizan en estos casos: subir tasas de interés para ‘enfriar’ la demanda interna y recortar el presupuesto público. El problema es que el mandatario considera que es víctima de una conspiración y se niega a aplicar correctivos orientados a hacer sostenible una deuda externa de 218.000 millones de dólares.

Más allá de entrar a considerar qué cartas tiene Ankara en la manga para salir de la encrucijada, el punto central es que hay nubes en el horizonte que hacen pensar en una mayor volatilidad en los mercados mundiales. Como consecuencia, el nerviosismo de los inversionistas muestra tendencia al alza y ello se expresa en la salida de capitales hacia los refugios considerados como más seguros.

Si a lo anterior se le agrega que los precios del petróleo muestran cierta debilidad, es fácil entender por qué el peso colombiano se ha debilitado. El nerviosismo creciente con respecto a las economías de los países emergentes ya no tiene el contrapeso de las mayores cotizaciones del crudo.

Por otra parte, la inflación en Estados Unidos llegó a su punto más alto en una década en julio, con lo cual es bien probable que el Banco de la Reserva Federal apriete las tuercas de los intereses más temprano que tarde. Y el reporte del Viejo Continente, en donde el gobierno populista de Italia se ha vuelto un dolor de cabeza y Gran Bretaña todavía no define cómo será su divorcio de la Unión Europea, oscurece aún más el panorama.

En resumen, la aversión al riesgo es mayor ahora y eso golpea a esta parte del mundo. La incógnita electoral en Brasil es motivo de muchos ceños fruncidos, México es todavía un enigma y Argentina lucha por salir adelante, mientras enfrenta una corriente cada vez más fuerte.

Debido a esos motivos, el margen para Colombia es reducido. Cualquier paso en falso en lo que atañe a la política económica puede desembocar en turbulencias súbitas que dispararían la tasa de cambio. Por eso es clave que el gobierno Duque reitere que está dispuesto a hacer la tarea en el plano fiscal y que el Congreso le apruebe las reformas pendientes, comenzando por la tributaria.

Ricardo Ávila Pinto
ravila@portafolio.co
@ravilapinto

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