Ricardo Ávila
Editorial

Seis casos problema

Las perspectivas económicas de la región apuntan a un nuevo año de caída, atribuible a países como Venezuela y Brasil.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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POR:
Ricardo Ávila
julio 26 de 2016
2016-07-26 09:02 p.m.
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Qué América Latina sigue sin encontrar el rumbo en materia económica, es algo que pocos analistas discuten. Después de un buen arranque en la primera parte del siglo, ahora la región está inmersa en un ciclo recesivo, como consecuencia directa del fin de la bonanza de precios de las materias primas, sin que necesariamente se vea la luz al final del túnel.

Así lo confirmó este martes la Cepal, que dio a conocer su balance preliminar para el 2016 en esta parte del mundo. De acuerdo con el organismo, que depende de las Naciones Unidas, el Producto Interno Bruto de la zona mostrará otra vez una caída del 0,8 por ciento este año, superior al descenso del 0,5 por ciento experimentado en el 2015. Como consecuencia de esa falta de dinámica, el desempleo debería subir a más del 8 por ciento, lo cual incidirá negativamente sobre los índices de pobreza (Lea también: Crecimiento económico del país será de 2,7 %: Cepal).

Semejante panorama es, a todas luces, inquietante. Tras los avances en materia social conseguidos en la época del auge de los bienes primarios, el peligro es dar marcha atrás. Los datos más recientes muestran que la miseria empieza a subir y que incluso la clase media –cuya expansión había sido del 50 por ciento en el 2012, frente al 2002– podría encogerse, algo que tiene ramificaciones que tocan incluso a la política y la estabilidad de los gobiernos.

"Las perspectivas económicas de la región apuntan a un nuevo año de caída, atribuible a países como Venezuela y Brasil".

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Aun así, la entidad multilateral advierte que la realidad regional es heterogénea. Dicho de otra manera, junto a naciones que enfrentan dificultades serias, hay otros que andan a un ritmo aceptable. En tal sentido es importante no generalizar, sino concentrarse en nombres específicos.

Los casos problema en la presente oportunidad son seis. El peor de todos es Venezuela, cuya economía continúa en caída libre, con una contracción que debería llegar al 8 por ciento este año (el Fondo Monetario Internacional habla del 10 por ciento). Si a lo anterior se le agrega una tasa de inflación que superaría el 700 por ciento anual, se encuentra que la nación bolivariana muestra los números más malos de cualquier país en el planeta.

La lista sigue con Surinam, cuyo bajón se proyecta en 4 por ciento, aunque su peso específico en el contexto latinoamericano y caribeño es bajo. No ocurre así con Brasil, con un retroceso que sería del 3,5 por ciento, si bien parecería que el gigante ya tocó fondo. La duda es si la nueva administración es capaz de mantener el rumbo tras la salida de Dilma Rousseff del poder.

"Colombia, con una proyección del 2,7 por ciento en el 2016, estaría en la mitad superior de la tabla que mide el crecimiento".

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En cambio, el parte proveniente de Ecuador es preocupante y todo apunta a un bajón del 2,5 por ciento. Por último, están Trinidad Tobago, y Argentina, que levantaría cabeza a partir del 2017.

La otra cara de la moneda la muestran República Dominicana y Panamá, ambas con crecimientos que se acercarían al 6 por ciento anual. En Suramérica el mejor comportamiento sería el de Bolivia, con 4,5 por ciento, mientras que entre las naciones de mayor tamaño Perú es el de mostrar: 3,8 por ciento. Colombia, a su vez, está en la parte de arriba de la tabla, pues la apuesta sobre su desempeño es de 2,7 por ciento en el 2016.

Aparte de cómo le va a cada uno, la Cepal hace consideraciones que hay que tener en cuenta. La primera es que el espacio fiscal es cada vez menor, ante lo cual lo aconsejable es buscar formas de aumentar los ingresos públicos. El motivo es que recortar el gasto gubernamental en ciertos casos hace más mal que bien, sobre todo si la que sale golpeada es la inversión.

Al mismo tiempo, es clave que el sector público también invierta. Para que eso suceda, el requisito es mejorar las reglas de juego y adelantar reformas que se aplazaron cuando las cosas iban bien. Tal como lo han insistido diferentes expertos, el mensaje es que si la región se cruza de brazos, las ‘vacas gordas’ no se verán durante mucho tiempo. Pero si los gobernantes toman el toro por los cuernos, el pasto podría reverdecer más temprano que tarde.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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